martes, 3 de mayo de 2016

De los timos, san Felipe y el "cholismo"




Me he despertado hoy de mala uva porque no he descansado lo suficiente que este cuerpo se merece para el desierto que todavía queda de día; también porque hoy se han convocado las próximas elecciones generales que, lo que son las cosas, lleva el decreto la firma de SM Felipe VI y hoy es San Felipe, claro que también es el día de san Elpidio y por tanto el de un juez que lleva ese bendito nombre y que creó un partido que se llamaba “Red” y con el que, según dicen, pescó a unos incautos; todo esto ocurre cuando llevo más de dos horas para intentar subir una imágenes al santo y humilde Papel Literario, y no hay forma con un extraño Picasa, o cosa así, que me sale y no sé qué es.

         Barrunta mal el día a pesar de haber elevado preces a los cielos para pedir mercedes que adornen estas horas de vil aburrimiento que me aguardan; para colmo de males he aquí que ha sonado el teléfono, lo tomo y una voz azucarada me desea un buen día al tiempo que me anuncia que debido a lo bien que me he portado con una empresa, cuyo nombre omito, en una entrevista que me hicieron recibiré una almohada en mi domicilio de cierto material que me hará dormir como un mormón que, por cierto, no tengo puñetera idea de cómo lo hacen.

         Oiga le digo, le digo que yo no deseo almohada alguna”; que no se preocupe me dice la muy dulzona, que usted solamente tendrá que abonar nueve euros. Caigo en la cuenta que no existe respeto alguno o una mínima decencia, y desbarro; y cuando desbarro, lo hago de tarde en tarde, soy temible y de repente, porque me dio la real gana, le pregunté si estaba casada y la muy ladilla colgó ipso facto.

         Valium 5 al canto, y comencé a estudiar la teoría del cholismo, o sea, todo lo concerniente al gladiador Cholo Simeone que puede llevar hoy a la Marca España a los cielos del balompié.

         Que viva España y er Beti de Ortiz Ruda, y de paso Rajoy, Pedro, Pablo y Albert, que a mí no hay hoy un buen nacido que me estropee el día cuando he salido vivo del timo de la almohada.

         Venceré, no sé a quién, pero venceré; y, oh milagro, un pétalo de amapola ha venido a caer en la tecla A.

         Esto, el día, comienza a salir del mal fario.






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