viernes, 20 de mayo de 2016

De banderas, alcaldes y fútbol




El próximo domingo tendrá lugar la final de la Copa de Rey entre Barça y Sevilla FC, dos grandes del fútbol español. Lo que había podido ser una fiesta del balompié español se ha convertido en sus prolegómenos en un tema político, tema que cuando pasen veinticuatro horas de que alguien alce dicho Trofeo se habrá olvidado, pero que hoy por hoy se ha convertido en carnaza de columnistas y editoriales, carnaza que un servidor también ha picado.

         El asunto es la orden dada por la delegada del Gobierno en Madrid de prohibir la entrada a aquellos partidarios del equipo culé que porten visiblemente o a escondidas la bandera conocida por la “estelada”, y que según la autoridad competente podría ser motivo de graves problemas de seguridad en el Estadio “Vicente Calderón”.

         La citada bandera no es ilegal, pero se sabe que viene a representar políticamente la posición de aquellos ciudadanos que están a favor de la independencia de Cataluña, sean estos catalanes o no. No es ilegal, decíamos, pero tampoco es oficial porque la única que representa de manera legal y oficial a Cataluña es la llamada “senyera”.

         Un tema escabroso y ridículo el que se presenta a la consideración de los lectores, y digo que ridículo porque considero que la representación de ambos equipos de fútbol no se encuentra en las banderas de las dos nacionalidades a la que pertenecen ambos conjuntos deportivos, sino en sus escudos e himnos respectivos y en las banderas de los mismos con los colores, lemas y escudos que puedan portar.

         A nadie se le pasa por el tarro mental que el Sevilla FC representa a Andalucía y si alguien lo pensara que pregunte a malaguistas y béticos, pongamos por caso; y lo mismo podríamos asegurar del Barça si el interlocutor es el Espanyol de los “periquitos”; los equipos de fútbol se representan a sí mismos, y solamente cuando juegan fuera en el extranjero podríamos admitir que son representantes de España, pero ni siquiera en ese caso.

         Al fútbol lo que es del fútbol y a la política, lo que sea, pero confundir churras con merinas es propio de mentecatos; y así el honorable Puigdemont y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, han anunciado su no presencia en el Vicente Calderón, anuncio al que se ha sumado por “compañerismo” la alcaldesa de Madrid, señora Carmena, a la que le importa, por lo que se ve, un pimiento la presencia de su compañero Juan Espadas, alcalde socialista de la muy honorable ciudad de Sevilla.

         En fin, como siempre ocurre a los españoles nos encontramos ante un auténtico sainete surrealista; y quede claro que me parece una torpeza la actitud de la Delegada del gobierno de Madrid.



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