martes, 19 de abril de 2016

La sabiduría de los políticos




Ignoro la causa por la que los políticos afirman una y otra vez que el pueblo español, usted y yo, sabe lo que ha votado y lo qué deseaba que ellos hiciesen con la dichosa papeleta. O no tienen zorra idea o tienen la cara más dura que el cemento.

         Lo que es claro es que más de siete millones de ciudadanos votaron PP para que gobernase Mariano Rajoy, unos pocos menos lo hicieron para que fuese Pedro Sánchez el nuevo presidente, algo menos, pero muy poco, ejercieron su derecho al voto para que Pablo Iglesias “asaltara el cielo”, a continuación llegaron los de Albert para que su programa fuese realidad, la histórica Izquierda Unida de Alberto Garzón colocó un millón de voluntades en las urnas para que su utópica ideología no se difuminara y, aunque sin mucho sentido por su parte, Esquerra y los ex convergentes para estar en el fregado de un país en el que no creen pero que les interesa con el fin de vampirizarnos un poquitín; y después quedan flecos asturianos, gallegos, canarios, navarros y vascos, a los que hay que unir el personal de Bildu, también vascos pero de otra calaña.

         Ellos, los políticos, nos interpretan y dicen entendernos, algo por cierto muy peligroso pues como afirma mi admirado Fernando Pessoa “el que te entiende, te prostituye”; y claro, como nosotros no podemos introducir la cabecilla en el Congreso y subir a la Tribuna de oradores, somos incapaces de decir que votamos lo que votamos, que a nadie importa por cierto, porque nos dio la real gana y como en cualquier ruleta de casino apostamos por alguna forma de concebir España.

         Rajoy fue llamado a consulta por Felipe VI, y declinó el encargo de intentar ser investido porque todos los líderes de los diferentes partidos le dieron calabazas de todas clases, o sea, unos con cierta clase y otro, Pedro, en plan desdeñoso cuando le dijo “no, no y no, y si quiere le explico que parte del no es la que no entiende”.

         A partir de ese momento se inicia el show del líder socialista y en él estamos todavía: encadenado a Ciudadanos y loco por ponerle los cuernos con la juntera de Podemos y algún diputado con prostatitis que tenga que acceder al excusado para que su persona no cuente a la hora del veredicto final.

         Si hay que volver a votar se vuelve, pero por favor que nadie entienda mi voto porque entonces prostituye mi voluntad.

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