miércoles, 16 de marzo de 2016

Seguro que me equivoco, pero...



Decía Woody Allen que: “Si no te equivocas de vez en cuando, es que no te arriesgas”, y al fin y al cabo la vida es un puro riesgo. Vean si es así, que un gran riesgo es decir ante un altar “sí” o “no” a la mujer o al hombre con quien vamos a compartir una vida, pues al fin y al cabo nos jugamos, el otro también, al cincuenta por ciento, o sea, a cara o cruz el destino de dos vidas; peor es si vas al Casino a jugar a la ruleta y apostar todo nuestro dinero al 32, rojo, mayor y pasa por una simple corazonada, claro es que como aciertes -eso me ocurrió en un casinito de Portugal sito en El Algarve- tienes asegurado un verano espléndido. Así que voy a arriesgarme al escribir estas líneas y tal vez acierte por pura chamba.

Cuando Pedro Sánchez le dijo a Rajoy que “No y no, y dígame usted que parte de ese NO no entiende”, estaba diciéndole una verdad como la catedral de Sevilla que, de paso, digamos es una grandiosa maravilla. A partir de esa negativa a sentarse con él, tendió la mano a Albert Rivera para intentar obtener la investidura como Presidente del Gobierno, aventura en la que por cierto fracasó o fracasaron.

Sin embargo tengo la corazonada que, al igual que aquel milagro del casinillo de marras, Pedro va a ser Presidente nos guste o no por su tozudez en el deseo de instalarse en La Moncloa y que, por tanto, le va a colocar un par de “cuernos” al bueno de Albert con el que firmó el “Pacto de El Abrazo”, pacto que puede ir al cubo de los escombros político tal como ha ocurrido en política en infinidad de ocasiones.

Para ello pongo la moviola en funcionamiento y recuerdo cuando por “cortesía parlamentaria” le regaló a los grupos que intentan la desconexión con España, “Esquerra Republicana” y “Democracia y Libertad” cuatro senadores para que obtuviesen más parné y dos grandes altavoces que predicaran la “buena nueva”, a saber: la republica catalana.

Tal vez por ello sea más entendible que haya ido a ver el honorable flequillo de Puigdemont, President, a pasarle factura con una presunta abstención en un tercer intento por asentar sus reales en La Moncloa; y sí a ello le unimos sus reuniones en solitario, dejando a Rivera en la cuneta, con Compromís e Izquierda Unida el desvío hacia la izquierda radical es un dato que parece incuestionable.

Y para antes del ya inminente Domingo de Ramos, tal vez el viernes de Dolores, ha logrado una entrevista con el jerarca supremo de “Podemos”, Pablo Iglesias, para ver la forma de que dicho señor se incorpore a su particular orgasmo de ver y paladear que es más erótico un buen “beso” que un “simple abrazo”.

No me extrañaría que por aquello de la erótica del poder veamos posible aquello que parecía lo contrario, y que Ciudadanos quede, roto “el abrazo”, en la mayor de las intemperies.

En este caso -y no en el del 32 rojo, par y pasa- prefiero equivocarme en la profecía.


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