lunes, 28 de marzo de 2016

Del sufrimiento al dolor




Esta sociedad camina hacia el dolor; sufrir ya lo hace. No es lo mismo dolor que dolerse; cuando uno se duele a sí mismo, sufre. Dicen los místicos de todos los tiempos que el sufrimiento, bien llevado -vaya usted a saber cómo se consigue eso- hace a la persona más fuerte. También se sufre al observar el dolor de los demás o ante el amparo o el aliento que algunos necesitan para seguir tirando del carro. Dejemos claro, por tanto, que sufrir, lo que se llama sufrir, es un mal generalizado en este valle de lágrimas.

            Lo del dolor es harina de otro costal, si es de muelas para qué vamos a hablar y si, por casualidad, es el dolor de corazón que, según la Iglesia debíamos sentir para hacer una buena confesión, apaga y vámonos.

            Ahora, vuestros gobernantes, yo soy rancho aparte, andan recortando toda clase de especies, desde sueldos a dignidad. Entre las más discutidas por el sufrido y sumiso pueblo, se encuentran los famosos tijeretazos a Sanidad.

            Hace falta buscar calderilla contante y sonante, mucho menos que la concedida por todos nosotros a Bankia, para sanear, es un decir, la Seguridad Social. Y para ello hay que iniciar un barullo de mucho tomate en lo de las recetas: especialmente en los más desvalidos: los ancianos.

            La Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía ha confundido el omeprazol, pongamos por ejemplo, con una chuche que se le quita a un niño para que no se empache.

            Entre otro pastilleo, desean retirar del espléndido recetario oficial, casi todo lo relacionado con relajantes, sedantes y somníferos. De relajarse nada y de sedarse, menos.

            Vamos al encuentro del sufrimiento y del dolor a causa de la falta de originalidad para chequear al país, pero hay algo que puede ser muy peligroso para estos inútiles mandamases: si sustraen al personal los somníferos y sucedáneos, este pueblo va a permanecer despierto, con los ojos bien abiertos y esto, a la larga o a la corta, se paga en el recetario de las urnas


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