lunes, 1 de febrero de 2016

Los líderes, los militantes y los votantes




Los que hemos militado durante algún tiempo de nuestra existencia en partidos políticos sabemos de las triquiñuelas de los líderes de los mismos ante diversas circunstancias; pongamos por ejemplo la celebración de un Congreso.

         Los “pipiolos”, entre los que creo poder contarme, una vez que éramos elegidos delegados nos inscribíamos, a ser posible, en la “comisión de ideología”; por el contrario, “los de colmillo retorcido” y los fieles al “aparato” lo hacían en la de Estatutos que era, y es, la que pone, quita y otorga los mimbres del canasto para que el personal idealista no desvaríe más de la cuenta.

         Pedro Sánchez en una media verónica a los llamados “barones” del PSOE ha anunciado que si logra un acuerdo de principios con “Podemos” lo someterá al VºBº de la militancia, decisión que han sorprendido en buena parte a las llamadas “vacas sagradas” ante el temor que la organización deje de ser tal para convertirse en un sistema asambleario, propio, por ejemplo, de las CUP catalanas.

         No sé si ustedes saben que cuando uno se afilia a un partido, de paso que lo hace, busca entre amigos y familiares nuevos afiliados que le acompañen por si alguna vez le son necesarios sus votos para una asamblea local o provincial, y así, sin prisas, se va formando la gran “familia” que, en ocasiones, en demasiadas, se convierte en una forma de religión y alrededor de ella se va formalizando la vida social.

         Claro es que la militancia no se debe confundir con el cuerpo electoral, esa especie de gusano que lentamente, y según circunstancias y programas, va moviéndose lentamente de izquierda a derecha, y viceversa, para depositar su voluntad, sin nada a cambio, en una determinada formación política.

         El PSOE afirma tener cerca de 200.000 votantes que no dudo sea verdad, pero vamos que, con toda seguridad, la mitad de ellos o ellas son hermanos, cónyuges, pareja o cuñado de aquel o aquella que primero se afilió al sistema; sé que es imposible realizar lo que voy a decir a continuación, pero en verdad sería lo único fiable, a saber: consultar los votantes, o sea, a esos más de cinco millones de personas que confiaron en el histórico partido, en su programa y en la “e” de español; ellos y ellas, auténtica columna vertebral, debían de ser los preguntados sobre el posible pacto con “Podemos” y sus mareas atlánticas, cantábricas y mediterráneas.

         Lo otro es pura demagogia que en caso de que se hiciera dependería su resultado de los “jefes y jefecillos” de turno.




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