lunes, 8 de febrero de 2016

La tortura de la sentada política




Debe ser horroroso esto de sentarse con uno y otro para echar un rato y ver la manera de conseguir ser Presidente del Gobierno de España y además a palo seco para que las mentes no se enturbien, a lo más café, agua o coca cola.

         Las noticias que sobre este acontecimiento nos llegan vienen envueltas en una opaca neblina que dista tela marinera de aquella promesa de nuestros políticos en el sentido que todo se haría a lo claro, o sea con luz y taquígrafo.

         Llegar a un acuerdo en política no es lo mismo que hacerlo sobre el amor entre hombre y mujer, caso éste en que, sin concesiones de parte, los dos se entrelazan en un sabroso beso en el que se envuelven dos vidas en un apasionado momento que, aunque instantáneo, puede ser eterno.

         En política no es así, sino un tira y afloja cansino y tedioso en que la argucia y el posible engaño son los parámetros en los que descansa el posible y viscoso apretón de manos que puede llevar después de realizado a un fuerte lavatorio de las mismas con jabón lagarto verde.

         Así las cosas, la chismorrería, acontecimiento indispensable de la ciudadanía española, viene en el día de hoy a decirnos que los jugadores del IBEX andan presionando a Mariano Rajoy para que ceda, por interés de la madre patria (no de los suyos), a los deseos de Pedro Sánchez con una silenciosa, pero sonora abstención en la ya pesada investidura del líder socialista.

         En vista de ello, y para que no existan equívocos, la noticia es que Pedro Sánchez ha invitado a una reunión a Rajoy el próximo miércoles para desbloquear el atolladero en que se encuentra la investidura, al tiempo que desea saber el compromiso de responsabilidad del impasible gallego.

         De paso, Sánchez desea dejar claro que él si es capaz de rebajarse a hablar con el hombre que ha sido apoyado por siete millones de españoles y al que ha despreciado en más de una decena de ocasiones negándole el pan y la sal, o sea, la palabra.

         Ignoro, aunque barrunto la respuesta, si Rajoy acudirá a la cita de Pedro, cita que puede ser la puntilla política de Mariano si es que no contesta o no aparece por el Congreso a tomar café con su enemigo número uno; y digo puntilla -herido de muerte sí parece estar- porque será acusado de traicionar los intereses patrios a causa de un humano cabreo.

         Pues eso, humano ante que político.


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