domingo, 7 de febrero de 2016

La chaqueta, la corbata y el esmoquin





Alejandro Lerroux, Ministro y Presidente del Gobierno de la II República en varias ocasiones, se hizo famoso por su demagógico proceder en el ejercicio de la política, al igual que por sus artículos de opinión en varias publicaciones de su tiempo; se dice de él, ignoro lo que pueda tener de certeza, que su indumentaria, a la hora de dar mítines, cambiaba según el público al que se dirigía.

         La vestimenta de los políticos actuales, esencialmente las de Pedro y Pablo, comienza a ser preocupante y lleva trazas de convertirse en motivo de cachondeo si no fuese por lo que nos jugamos en la ruleta de los pactos para la investidura del primero.

         Como Pedro sabe que Albert usa chaqueta y corbata, las veces que se han visto para dialogar sobre el futuro de España van enchaquetados y encorbatados, ignoro si previa llamada de complicidad de ambos.

         Con Pablo, el posible investido no usa corbata porque sabe del “odio” que Iglesias parece tener a semejante pieza de adorno; por cierto que no deseo olvidarme del trajín demagógico que el líder de Podemos se trae con esta prenda de vestir.

         No sé si recuerdan que en el acto de protocolo que tuvo lugar en el Palacio de la Zarzuela, el amigo de Errejon y Monedero apareció con una pulcra camisa blanca, pero descorbatado; he aquí que al otro día tuvo un encuentro circular con los suyos y sí portaba tal adorno al tiempo que al dirigirse a los “suyos” les espetó, más o menos, “ayer no me puse la corbata porque los que había allí no se merecían que me la pusiese, pero hoy, aquí con vosotros, sí la llevo porque sois merecedores de ello”, y el personal se puso a batir palmas y más de uno lloró a moco tendido al escuchar de labios de su líder lo que deseaban oír, pura definición de lo que es demagogia.

         Con motivo de la entrega de los premios Goya del cine español, los señores Iglesias y Rivera aparecieron con flamantes esmoquines adornados con sus correspondientes pajaritas, mientras que Pedro Sánchez, abochornado el pobre, iba sin corbata aunque con una chaquetilla de tres al cuarto.

         Lerroux al lado de Pablo Iglesias es un simple pardillo de la demagogia; veremos si ahora el de “Podemos” se viste de frac delante de los suyos para decirles que ellos son merecedores de verlo vestido de pingüino.

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