miércoles, 17 de febrero de 2016

El culebrón de los pactos





Hoy toda la prensa digital y de papel habla sobre la ruptura del posible pacto entre PSOE y Podemos a cuenta de las ocurrencias de la formación morada que, según socialistas, se ha pasado en su deseo de asaltar el cielo y en la actitud, rayana en la soberbia, en la que Pablo pide a Pedro una foto de ambos y el último se la niega.

         Dicen los expertos en esto de las oscuras y tenebrosas negociaciones que el PSOE ha girado su vista a la derecha y se ha encontrado con la dulce cara anaranjada Albert Rivera, el de Ciudadanos, que le tiende la mano para atraerlo a su destino.

         También comentan los que de esto saben que esta misma tarde, los unos o los otros o ambas formaciones realizarán una convocatoria pública en la que mostrarán los buenos caminos que conducen a la amistad interesada; de todas formas, y mientras Pablo Iglesias coge un berrinche o un alegrón, el PSOE acercará sus tentáculos a IU y Compromís, formaciones con las que creo, aunque un servidor no deba creer, que Albert Rivera no tiene nada en común; pero en fin, en política todo se muele y vende como si tal.

         Es sensato pensar que Podemos votaría un NO como una casa cuando Pedro Sánchez comparezca en el Congreso para recabar los votos afirmativos y/o abstenciones de la cofradía de los morados, cofradía a los que si le interesa, según sondeos, una repetición de elecciones.

         Y ahora, lo que son las cosas, los implicados en el posible pacto rojoanaranjado miran a la derecha, al Partido Popular, para conseguir que por el bien de España se abstenga del tema y deje florecer las margaritas que puedan desprenderse del casorio entre Albert y Pedro.

         Lógicamente, es lo que creo, todo esto huele a puro y legítimo cachondeo, ya que Rajoy y su mariachi les hará un corte de mangas a las pretensiones de que el segundo y cuarto de los partidos que se presentaron a las elecciones del 20-D se cisquen en los que quedaron primero y tercero, y más aún que aquél que ocupó el puesto cuarto en la circunscripción electoral de la capital de Reino, o sea, el último por la cola, si nos olvidamos de IU, obtenga el regalillo del Palacete de la Moncloa.

         Extrañeza me causa ahora saber que, tras prometer transparencia en las negociaciones, haya sido todo hasta ahora pura opacidad; y todo esto ocurre  creyendo que un servidor sabía de esto un rato largo.

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