jueves, 25 de febrero de 2016

Con "El abrazo" de Juan Genovés




Delante del cuadro de pintura “El abrazo”, de Juan Genovés, ha tenido lugar la escenificación del “pacto político” entre el PSOE de Pedro Sánchez y Ciudadanos de Albert Rivera para intentar conseguir la investidura como Presidente del Gobierno de España del primero de ellos.

         Este cuadro, afirman los que de esto saben, intenta visualizar, sin rostros de por medio, aquellos tiempos en que los españoles iniciamos la aventura del devenir democrático tras la muerte del dictador, aventura que tuvo como base la concordia y un deseo de olvido de la guerra civil.

         Intentar comparar aquel tiempo predemocrático con este que corre en la actualidad de plena democracia es, al menos, una auténtica estupidez, y desear realizar un doblaje de Adolfo Suárez por parte de Albert Rivera es ridículo por parte del líder de Ciudadanos, por no decir que raya en la payasada.

         Y es que déjense de monsergas de una puñetera vez, queridos emergentes y entrañables nuevos dirigentes socialistas, aquello que ocurrió no tiene nada que ver con lo presente, y habrá que decir de una puñetera vez que los entresijos del principio de la era democrática fue tejido con hilos de seda por el tardofranquismo representado en Juan Carlos I, Torcuato Fernández-Miranda y Adolfo Suárez, más aún cuando en agosto de 1976 se publicó un Real Decreto que iniciaba una amnistía parcial para presos políticos que, después, se generalizó con la aprobación, ya en las primeras Cortes democráticas en octubre de 1977 con una santa Ley de Amnistía; y qué decir de aquel sábado rojo de gloria, 9 de abril de 1977, en que el Presidente Suárez, en su época todavía no democrática, legalizó el Partido Comunista de España y, con esa medida, se jugó el tipo delante de rancio franquismo y de buena parte del generalato del ejército de España.

         Después llegaron las elecciones constituyentes y el pueblo de España, ilusionado aunque con algo de miedo, parió con sus votos libres una España formada por la derecha (AP), el centro derecha (UCD), el centro izquierda (PSOE), la izquierda (PCE) y los partidos nacionalistas clásicos.

Y llegaron los debates, durísimos debates, y se cedió, claro que se cedió por unos y por otros, hasta conseguir una Constitución, la del 78, que lleva vigente treinta y ocho años en los que se ha conseguido una mayoría de edad democrática para este pueblo y que, durante el mencionado tiempo, ha servido para que la ciudadanía se encuentre en tensión a la búsqueda de un mayor bienestar e igualdad.

Así que menos brindis al sol señor Rivera de querer ser lo que no sé es porque ya no es necesario, ya está hecho; pero si puede lograr una mejoría para España con Pedro Sánchez, procure conseguirla sin escudarse en el pasado, entre otras cosas porque él, Pedro, y usted, Albert, se han encontrado con un terreno bien abonado por aquella casta de “El abrazo” de Juan Genovés.

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