jueves, 14 de enero de 2016

Menos rollo, y al bollo




 Pedro Sánchez, líder del PSOE -es un decir-, ha prestado cuatro escaños a los “soldados del independentismo catalán” para que los “nietos” de Jordi Pujol tengan grupo propio en el Senado. Perico, que no de otra forma se puede denominar al Secretario General de los socialistas españoles, sabe muy bien que se está jugando  el éxtasis o el infierno, o sea, sentarse en la Moncloa o ir de cabeza al ínfimo sustrato que significa la nada política.

         Lógicamente a mí, aunque ustedes no lo crean y están en su derecho, me da exactamente igual que triunfe en su empeño de ser mi Presidente o ser un “bartolito” de los de “arriba y abajo” y de los separatistas catalanes del hombre que mejor sopla el flequillo hacia arriba; allá él con intentar pasarse por el arco del triunfo, si es que tiene semejante arco, a la españolada que, impertérrita, asiste al cambo democrático de las urnas mediante negociaciones de tira y afloja.

         Vamos a dejarnos de cuentos, queridos amigos Fiscales, abogados del Estado y miembros del Tribunal Constitucional, así como también a los huevazos de Mariano Rajoy, el del flequillo de marras, sus consejeros, la presidenta apellidada Forcadell y el nuevo ministro de Exteriores de la incipiente República Catalana, el Romeva de turno, andan pisoteando y blandiendo el estoque, aunque no sean taurinos, para cargarse la unidad de España.

         No son de fiar, y así lo han demostrado al no realizar promesa o juramento de acatamiento a la Constitución Española de 1978, sino que muy al contrario están sacando la churra, en el caso de ellos, en el de ellas por aquello que soy un caballero me callo, para realizar una micción en el soberano pueblo español del que formo parte.

         Esto que está ocurriendo, no le den vueltas, es un puro cachondeo contra la Constitución y la madre que nos parió para cargarse una legítima nación llamada ESPAÑA.

         Que ya está bien de bajarse los calzones para que nos la introduzcan doblada y erecta; es llegada la hora de comentar, sin presunción de por medio, que los tales son unos golpistas silenciosos que se burlan de un Estado de Derecho, Estado que reside en la soberanía del pueblo español, o sea, en mí, en usted y hasta en don Florentino, que ya está bien señor Rajoy, hombre de Dios y Galicia, coja usted el toro por los pitones y actúe mientras sea Presidente en funciones, ejerza de una puñetera vez.

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