lunes, 4 de enero de 2016

Más madera




Las CUP, tras deshojar la margarita, han otorgado un rotundo NO a que Artur Mas sea investido Presidente de la Generalitat de Cataluña para iniciar el proceso que pudiese llevar a esta nacionalidad histórica a conformar una República Catalana.

         La igualdad del famoso resultado que dividía a las CUP en dos partes ha dado lugar a un rechazo de Mas por la parte más urbana que comanda el periodista Baños y manda y ordena Anne Gabriela; el segmento del interior catalán, el más nacionalista de las CUP, ha sido derrotado por el más político y compacto en sus tesis antisistema, anticapitalista, antieuropeísta y antitodo.

         A no ser que emerja en un par de días un candidato a la Presidencia del Proceso de las filas de Esquerra Republicana, Cataluña se encuentra abocada a unas nuevas elecciones autonómicas para el mes de marzo donde la marca “Podemos más Ada Colau” podría vencer y situar a la actual alcaldesa de Barcelona en la Presidencia de la Generalitat.

         Eso en Cataluña que, lógicamente, tendría su eco en el resto de España, lugar donde se debate si será posible formar un gobierno estable entre el apedreado Pedro Sánchez, Podemos y sus “marcas”, más Esquerra, PNV, IU, Bildu y el canario o canaria que va de vuelo en vuelo sin saber dónde anidar.

         Esta conjunción de fuerzas políticamente disjuntas y, por tanto inviables, más la caza que algunos barones del PSOE y la baronesa Susana, ¡oh Susana!, han emprendido contra el machote Pedro Sánchez parece hacer inviable tal esfuerzo y locura; si a eso le añadimos que Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida -PCE, para qué engañarnos- va a realizar una Asamblea para ver si se entierra de una vez lo que no consiguió Franco, o sea, acabar con el comunismo real que no se esconde y achanta, nos hace pensar en la imposibilidad de llevar a buen puerto tal aventura.

         Mientras tanto Rajoy no se rinde en su afán de conformar un gobierno estable con Ciudadanos y una parte de diputados del PSOE, afines a determinados barones del PSOE, lo que podría significar la desaparición del PSOE; operación, por tanto, imposible de realizar.

         Nos queda pues, criterio muy personal, un adelanto electoral para conceder al ciudadano una mayor puntería a la hora de tomar la papeleta oportuna, introducirla en la urna y que pase lo que tenga que pasar.

         Sinceramente no veo otra solución.



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