viernes, 29 de enero de 2016

El trípode actual de España





Podríamos decir que España descansa hoy, un decir esto del descanso, sobre un trípode cuyas patas son: la Infanta Cristina sentada en el banquillo de los acusados en el caso Nóos, la corrupción de la Comunidad de Valencia durante la epopeya mandataria del Partido Popular y las idas y venidas de los líderes políticos al Palacio de la Zarzuela para ver la manera de enderezar el entuerto legítimo de las elecciones del 20-D y buscar a algún político que tenga posibilidades de ser investido como Presidente del Gobierno de España.

         Las tres juezas encargadas de dictar sentencia en el caso Nóos han decidido por unanimidad que la hermana del Rey Felipe VI, la Infanta Cristina, permanezca sentada en el banquillo durante el tiempo que dure el juicio; de manera que no se le ha aplicado la “llamada doctrina Botín” por el hecho de que existe una acusación popular del llamado sindicato “Manos Limpias”, aunque la Fiscalía del Estado no haya presentado cargo contra ella. Sea más tarde declarada inocente o culpable, le queda pasar un amargo trago junto a su hermano y demás miembros de la Casa Real; me imagino que la ciudadanía estará dividida con la decisión, aunque estimo que un mayor porcentaje estará a favor del fallo del trío judicial. La conclusión más ilustrativa que se puede obtener de este caso es que parece que todos somos iguales ante la ley, lo que es de agradecer si fuera verdad, y que es un notición a nivel internacional; el paso del tiempo pondrá a las personas en su sitio y ya veremos si la Infanta es culpable o inocente, hecho que también tendremos que acatar como justo y necesario.

         La otra pata, la valenciana, ha llegado justamente en el momento más inoportuno para las posibles variantes que el “apestado” Mariano Rajoy pueda ser o no investido Presidente del Gobierno; aunque todos los protagonistas del saqueo deben ser considerados presuntos hasta que la justicia dictamine, lo cierto es que al Registrador, en comisión de servicios, ese ir y venir de líderes valencianos entrando y saliendo del trullo le habrá sentado como una pedrada al ojo de un boticario o a cualquier hijo de mamá.

         Y por último, España descansa sobre un avispero infernal pues aunque los viejos del lugar anden dando consejos a Pedro Sánchez sobre lo que debe o no debe hacer y los barones, incluida la baronesa, salten de mata en mata, hoy sí y mañana no, creo que estamos abocados a unas nuevas elecciones generales que seguramente embarrarán más el escenario actual.

         Y a pesar de todo el empeño, España sigue.

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