jueves, 7 de enero de 2016

Cada uno a su bola




Pasado ese tiempo donde todos y todas nos ponemos algo más tiernos o menos duros, llega de nuevo el volver a teclear sobre la “cosa pública”, ya saben: esa suma de intereses, llamados también “ideales”, que servirán, dicen, para intentar conseguir una sociedad más solidaria y justa en beneficio de la españolada currante, parada, jubilada o pasota; cada quisque puede y debe situarse en su justo lugar.

         Toca formar Gobierno ante el desbarajuste electoral y democrático que las urnas, nuestras voluntades depositadas en ellas, han formalizado para regocijo de los analistas más concienzudos que, por más que lo disimulen, no saben qué decir ante las pocas combinaciones que existen para que tal fin se convierta en realidad, y es que España, guste o no, es diferente; y esa verdad, un dogma como una catedral de grande, se ha podido visualizar en toda esa amalgama de belenes sí o no, magos o magas, tradiciones o traiciones a las tradiciones.

         Antes de formalizar el Gran Sanedrín que nos meta en vereda, toca formalizar la composición de las Cortes Generales, a saber: Senado y Congreso. En la llamada Cámara Alta, la que nos dicen que no vale para nada, tan sólo, ¡ojo!, para aplicar el artículo 155 de la Constitución, el que puede suspender el ejercicio de una Autonomía, y también para entorpecer o retrasar algo las leyes que le lleguen del Congreso para su ratificación, pues bien, el Senado no tiene problemas para su puesta a punto por la sencilla razón de gozar el Partido Popular de una holgada mayoría absoluta, lo recuerdo no sea que olvidemos que el PP de Rajoy ganó las pasadas Elecciones Generales, aunque perdiendo un buen porrón de escaños.

         La Cámara Baja, el Congreso de los Diputados, lugar donde se legislan nuestras vidas, es rancho aparte; ya ven si lo es que Pedro Sánchez se encuentra hoy en Lisboa para enterarse cómo se consigue un pacto de izquierdas que lo catapulte a La Moncloa, pues en caso contrario podría la catapulta enviarlo al limbo. Las izquierdas en España, a excepción de la denominada Unida, son totalmente diferentes de las españolas empezando por el propio PSOE y terminando con Podemos, Mareas, Compromís, Ahora Barcelona de Ada Colau, Esquerra y Bildu, las cuales, me refiero a las seis últimas, buscan la segregación de España de Galicia, Reino de Valencia, Cataluña y País Vasco; cuando en Portugal, tras un sondeo que se realizó, al 65% de los lusos no les importaría unirse a España.

         Así que andan como locos todos para asegurarse un Grupo Parlamentario que los amamante con parné de todos nosotros. Es seguro que PSOE prestará tres de sus diputados a IU para que esta formación tenga voz propia con un Grupo para obtener su voto a cambio de ello.

         Podemos y sus “marcas” quieren formar cuatro Grupos para multiplicar su voz y la hucha, y ahí andan negociando al julepe si Patxi López será el nuevo Presidente del Congreso y cuántos y quiénes formarán parte de la Gran Mesa donde se reparte buena parte del bacalao; ojo al dato histórico que les apunto a continuación: en las Legislaturas Constituyente y del Golpe del 23-F, el PSOE tenía dos grupos parlamentario, a saber: el propio y el del PSC. Cuando Felipe llegó al poder en 1982 y Guerra lanzó su famosa frase: “El que se mueva no sale en la foto”, se acabó el rollo, o sea: el Grupo Socialista Catalán (A ver si aprende Pedro).

         El PP, aunque ganó por minoría, no se come ni una rosca pues para la mayoría de los perdedores, excepto Ciudadanos que lo respeta, es odiado casi a muerte, quitemos el casi.

         Seguiremos con el Gran Circo.


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