lunes, 30 de noviembre de 2015

Diciembre, ya




Respeto al máximo a todas las personas que afirman que no les agrada el mes de diciembre por lo que tiene de nostálgico al no poder disfrutar de la presencia de algunos seres queridos en tan señaladas fechas; no es mi caso, y miren ustedes que un 24 de diciembre murió mi querido hermano Fernando.

         Y además este último mes del año se acabará todo este rosario de improperios, sondeos, campaña, debates, promesas que no se cumplirán y por fin tendremos el Presidente que la ciudadanía haya estimado que menos nos engañará, aunque a mí, tal vez por la edad, no me asombrará lo más mínimo que lo intente y lo consiga.

         Me encanta diciembre porque mi chorla se llena de recuerdos inolvidables en su última decena; me vienen a la memoria tantas y tan variadas imágenes de todas las etapas de mi vida que me recreo en ellas en un intento de hacerlas vida de nuevo.

         Ya sé que estas cosas no se llevan en las grandes urbes, tal vez tampoco en las medianas localidades, pero sí en las pequeñas casas mata de los barrios obreros, como aquella en la que yo viví mi infancia y la que dediqué alguna que otra nana, como aquella que decía: “Casa verde hogareña,/ mi casa mata,/ la del arroz con leche/ y la tisana.”

         Otros tiempos, otras costumbres y otros valores que añoro, aunque la libertad estuviese esquilmada; pero yo, pequeño rapaz mocoso, todavía no sabía de valores como ese, y lo pasaba pipa ayudando a la señora Antonia darle forma a la masa para confeccionar unos perfectos mantecados que después llevábamos a la panadería de Teresa, engullendo uno borrachuelos sin cabello de ángel o rociando mi boca con un puñado de ricos piñones y sabrosas peladillas.

         Gozábamos de lo lindo construyendo el belén que tenía un nacimiento, la estrella, un papel azul que significaba el cielo y confiaba en que el Mago Baltasar me trajese un par de colts del 45, bastante más pacíficos que esas maquinitas de hoy que te otorgan miles de puntos por matar soldados.

         Y los villancicos, ¡oh los villancicos!, con zambombas y panderos acompañando al que cantaba siempre mi madre. Qué dulzura escuchar: “Por los caminos del cielo/ se pasea una doncella/ se llamaba Encarnación/ porque Dios se encarnó en ella”.

         Un jolgorio de sencillez, o sea, el cielo entre nosotros; cielo que me afano en recrear para la “pastora” y un servidor de ustedes y la verdad.




domingo, 29 de noviembre de 2015

La "hormiguita atómica" y tres más




Pues ciertamente que no sé si Mariano Rajoy se ha arrugado de ese tres contra uno en ese debate que La Sexta y Antena-3 han apodado de “decisivo” o le ha dado canguelo del bueno de saber que se la juega con el trío que, según ellos y pase lo que pase, le negarán el voto si le fuese necesario como apuntan la multiplicidad de sondeos publicados, o si es que su presencia es darle carnaza al enemigo tripartito o si es que los ve muy jóvenes y sin experiencia política o que no le la real gana de pasar otro mal rato o que no desea poner su cuello en la guillotina de la política o que se ve mayor para estos duelos con ventaja para sus adversarios o por lo que usted, querido lector, desee añadir a esta ristra que he escrito; desde luego que un servidor, en su caso, pero con veinte tacos más, no acudiría para ser sometido a un tercer grado de esa envergadura por tres chavales que aún no tienen experiencia de gobierno, aunque deseen tenerlo.

         Por ello, y dejémonos de mandangas, ha enviado a la “hormiguita atómica”, Soraya Sáenz de Santamaría, y Vicepresidenta del Gobierno de España, para que le supla y reparta estopa; y es que Soraya es buena espada y mejor parlanchina, al menos lo ha demostrado, sin papeles de por medio, en los ocho años que lleva al lado de Rajoy en la bancada del PP.

         Desde abandonar el debate por verse sometida a un cierto machismo por el trípode de hombres, que todo puede ocurrir, hasta ganar por goleada hablando en lugar del Registrador gallego todo puede ocurrir.

         No sé ustedes, pero un servidor que tiene cierta energía femenina -no confundir, por favor- ve a esta abogada del Estado más preparada que al que le gusta cerveza con tabasco, conduce cochecitos topes o va con la guitarra de plató en plató; por lo menos, y con seguridad, baila con más gracia que el soso de Pedro, que Pablo, el del asalto al cielo o que Albert, el que desea subir el IVA al pan y a la leche; los dos último sin representación parlamentaria por ahora.

         Y eso digo yo, por qué se han cargado a Garzón el de Izquierda Unida que, aunque escasa, sí tiene representación parlamentaria, y sus compañeros del PCE fueron protagonistas en traer la democracia por estas extrañas tierras donde parte de sus habitantes se ponen el parche antes de que les salga el grano: me refiero a los del “no a la guerra”.

viernes, 27 de noviembre de 2015

¿Manifestación contra la guerra?




La pobre chica de “Podemos-Navarra”, su secretaria general Laura Pérez no es un dechado de perfección y claridad a la hora de explicar el tema de las plusvalías municipales según vídeo que anda por las redes en la que la podemista se inventa “palabros”, pide perdón y no entiende su propia escritura; no es así el hábil Monedero a la hora de hacernos creer que el niño bueno de “Ciudadanos”, Albert Rivera, se esnifa coca para estar en buena forma, por lo que el “naranjito” le va a incrustar una querella para salvar su honor.

         “Se nota, se siente que la campaña está presente” ya que las fuerzas de la “paz” se movilizarán mañana sábado para decir NO a la guerra o, al menos, que no cuenten con ellos. Ya saben: los Bardem, Willy Toledo, el que dijo que no se ha sentido español ni cinco minutos en su vida, los del Consejo de la Paz que abogan por un referéndum nacional, Izquierda Unida, unos pocos más pertenecientes a la Alianza de Civilizaciones y a lo citados por el Estado Islámico que ponen a Zapatero como el pacifista más importante del mundo mundial.

         La verdad es que ignoro el número de ciudadanos que van a seguir al Kichi de Cádiz, alcalde y a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, en esta anticipación a un hecho que todavía no se ha dado por parte de España, lo que no quiere decir que no tengamos tropas desplegadas por algunos lugares donde todos los días se la juegan.

         Creo que en esta ocasión, debe ser por la madura edad del Registrador gallego, los hechos no están sucediendo como algunos está deseando, sino que poco a poco, sin prisas y sin pausas, son numerosos los partidos políticos que se van incorporando al “Pacto antiyihadista” que en su día firmaron Rajoy y Sánchez y al que, a excepción de los paradisíacos nacionalistas, se ha adherido el resto de partidos menos Izquierda Unida y los “listos” de Podemos que han acudido como observadores de lo que se cuece en el citado pacto.

         En fin, mañana veremos el número de ciudadanos que Trueba y Bardem, junto a Federico Mayor Zaragoza -el hombre clave de la actual política española- y el ex JEMAG y ex general Julio son capaces de reunir para anticiparse a algo que todavía no ha ocurrido.

         Así somos, y no existe dios que nos cambie.


        

jueves, 26 de noviembre de 2015

Mariano y Pedro en el plató




Ya sabemos que las entrevistas de Bertín Osborne son descafeinadas y en ellas se busca más saber algo íntimo y personal del invitado o invitada que de su profesión; por ello, para Pedro Sánchez, la amistosa charla de sofá fue apacible, serena, amistosa y durante ella no se tocó ningún tema de los que pudieran saltar alguna chispa que asombrase al espectador.

         Buen hijo, lloró con la muerte de su abuelo, se casó enamorado y quiere cantidad  a sus hijas. Hizo algún que otro pinito en la adolescencia, le gusta Mallorca, tiene un apartamento en Mojácar, se enchufó en Bruselas, Trini Jiménez fue su madrina política y ejerció de concejal con ella en el Ayuntamiento de Madrid. Jugó a baloncesto en el Estudiantes pero no dio la talla aunque mida 1,90 metros. Sabe reír sin ganas, lo que hace suponer que es un buen actor y si a eso se le añade que es guapera podríamos decir que puede caer bien al personal de derecha más que al de izquierda y ahora, cansado de currar, busca ser Presidente del Gobierno de España; y poco más, como tantos otros hombres que han estudiado, jugado, amado, casado y con hijos; eso sí, con ambición sana de salvador. Pasó el examen de Bertín con un progresa adecuadamente, pero poca cosa más.

         A Mariano Rajoy, tal vez para contrarrestar a Pedro, o no, le buscaron un plató radiofónico deportivo: “el partido de las doce” de Paco González, Manolo Lamas, el “taruguito”, etc., para comentar los partidos de la Champión League del Real Madrid, Atlético de Cholo y “mi” Sevilla de Emery.

         De economía no sé si está empollado, pero de fútbol se las sabe todas y le gusta cantidad el mismo pues confesó que semanalmente procura ver dos partidos de fútbol; aunque es abonado al R. Madrid es del Pontevedra y del Deportivo de la Coruña como buen gallego. Se sabe muchas alineaciones de carretilla y llegó a preocuparse cuando a los “merengues” les colaron tres goles en un santiamén.

         Tiene retranca, mucha retranca y buen sentido del humor adornado con gran ironía, que es la sal del humor. Aunque de apariencia lánguida las coge al vuelo; yo pensaba votarlo por aquello de que con él parece que tengo asegurada la pensión, pero la jodió al no hablar de mi Sevilla y cuando lo hizo fue para decir que era un equipo que vendía mucho; pues claro, señor Rajoy, el Sevilla FC es de clase media y para sobrevivir a los ricos ha tenido que deshacerse de muchos y buenos jugadores.

         En fin pasé un rato agradable y, dicho sea de paso, más entretenido que con el sieso de Sánchez; eso sí, lo dicho, no le perdono que no comentara nada sobre “Chocoplancha”, una verdadera estrella del fútbol internacional.


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Los debates, la guerra y los de siempre




Todo el tinglado de tertulias y debates está poniéndose demasiado pesado; hasta el eterno y sabio Rubalcaba ha asomado la “patita” hoy por La Cuatro para intentar imponerse como ex Ministro de Interior: ¡ojo al dato!

         Lo que decía y mantengo, o sea, de aquellos tiempos en que la “casta”, léase Felipe y Aznar, comenzaron con el debate a dúo, uno o dos a lo más, hasta esta escalada de uno con uno, dos con dos, tres contra Soraya, el baile de la “hormiguita atómica”, la guitarra de Iglesias, los cochecitos de Albert, el avioncete de Iñaki con Sánchez, los líderes en “el partido de las doce”, los comentarios en la Cope de Mariano Rajoy sobre los partidos de la Champions League y la biblia en verso está produciendo una inflación de la búsqueda de la verdad que no hay dios con capacidad de entender lo que dicen y proponen unos y otros, excepto que todos quieren que Rajoy pierda las elecciones; y lo que son las cosas, contra viento y marea todos los sondeos lo dan como vencedor sin mayoría absoluta.

         Y la guerra, ¡oh la guerra!, que proclamara el Presidente de la República Francesa en aquella solemne sesión de su Asamblea Nacional: “estamos en guerra”. La denominación del posible conflicto bélico con esas seis letras ha conseguido que vuelvan a resonar aquellos “tambores lejanos” del año 2004 con el “No a la guerra”; de tal forma que ya el próximo sábado queda convocada una manifestación contra la guerra con el lema: “conmigo que no cuenten”.

         Tiempos de guerra dicen, y tiempos de elecciones: digo yo. Todos los políticos con miedo a equivocarse, menos “Podemos” que, por ahora, le ha quitado el puesto al PSOE convocando un “Consejo para la Paz”, al que parecen sumarse los de siempre: los artistas que viven del arte y Federico Mayor Zaragoza, el hombre bueno que viene a salvarnos de la salvajada del llamado Estado Islámico que, según sus vídeos de propaganda, si declara el exterminio de los infieles entre los cuales, según sus componentes, me encuentro.

         ¿Deseará el pueblo español que el Gobierno o los integrantes del “pacto antiyahidista” o la Diputación Permanente de las Cortes Generales aprueben que nuestras tropas, de forma concreta, ayuden a Francia y a nosotros mismos?

         No respondo a semejante cuestión no sea que me ataquen de belicista o pacifista.

         Ustedes dirán.