sábado, 31 de octubre de 2015

Toro Sentado y Coleta Morada




Mediante señales de humo el gran jefe Toro Sentado invitó a Coleta Morada a su gran tienda de campaña para fumar la pipa de la paz, no el puro, y ver la forma de apaciguar los ánimos de las tribus del nordeste de Iberia, sioux, cherokees y cheyennes que, bajo el mando de Arthurx, jefe de los mohicanos, se habían sublevado contra Sitting Bull y amenazaban con cortar cabelleras de indios buenos.

         Toro Sentado llevaba sus mejores ropajes y el cetro del mando, mientras que Coleta Morada portaba una ropilla de andar por casa y una espléndida coleta, envidia de las tribus de los jefes Naranjos y Guaperas que, ya anteriormente, había tendido sus manos al Gran Jefe de las tribus indias para alcanzar la paz con el bravucón del indio Llorón.

         A falta de un buen habano o de un porro en condiciones optaron por un sencillo café de pucherete; Toro Sentado estaba peor sentado que Coleta Morada que se encontraba a gusto y bien repechado sobre el soberbio sillón, brazos abiertos y descansados y diciendo para sus adentros: termina pronto que me esperan los mensajeros, que a eso es a lo que he venido.

         Toro Sentado con la tranquilidad y sabiduría que da el haber nacido en Galiza, haber fumado numerosos puros de la paz mientras se empolla de todo lo que puede leerse en el Marka, libro sagrado de Hispania, iba contándole con parsimonia a Coleta Morada el peligro que suponía la rebelión de las aguerridas tribus del Norte y la pobreza que podría desprenderse de una hipotética victoria de los indios Cupis.

         Yo -contestó Coleta Morada- no soy de tu casta ni sé entrar en casa del rico a través de puertas giratorias; no cuentes, pues, conmigo para hacer un frente contra mis hermanos del norte, los pobres”, dicho lo cual, pegó un portazo y se fue a lo que había venido, o sea, a lanzar señales de humo para que la gran nación india supiera que no había existido con Toro Sentado ni paz ni pipa ni rollo macabeo.

         Toro Sentado pegó un respingo, cosa extraña en él, mientras los Naranjos y los Guaperas daban salto de júbilo porque se habían quitado de en medio a un indio muy quisquilloso.

Coleta Morada tiene pocas entendederas, tan pocas que Toro Sentado le ha enviado un libro que todas las Naciones Indias de Iberia escribieron y aprobaron mientras fumaban la Gran Pipa de la Paz: la Constitución Española.

viernes, 30 de octubre de 2015

Mariposas-lamparillas


         Que la cabra tira al monte es una de las mayores verdades existentes en este extraño mundo en el que unos muchos recogen de los contenedores todo lo cambiable por unas pelas o cualquier alimento que sea susceptible de ser adobado, mientras otros, por ejemplo, la banda de los pujoles, transportan en sacos de plásticos morteradas de euros para ser depositadas en otras cámaras algo más blindadas que los mencionados basureros de nuestras calles.

         La cabra tira al monte, o sea, los hijos tiran al monte de las costumbres de los padres; ello da como resultado el mundo de los conservadores al que, en algunos aspectos, me honro en pertenecer, y miren, aunque algunas féminas puedan creerme conservador de todas, todas; pues no.

         Pero es cierto que encargué hace unos días a un hombre de los Percheles malagueños, Paco Montoya, que me trajese una cajita de mariposas lamparillas para honrar a mis familiares muertos en estos días en que las calabazas y los disfraces demoníacos han arrumbado el culto al difunto.

         Así que anoche, ya casi repuesto del todo para llegar a los ochenta, andaba hablando de Cataluña y rugbi en la Parroquia del Gran Vía, cuando llegó Paco e introdujo en mi bolsillo un par de cajitas de las que todavía se fabrican en el El Toboso (Toledo); subí a mi casa más contento que la Forcadell con su República Catalana esperando el instante en que en una tacita vertiera aceite y agua e hiciera presente a uno de mis seres querido; tras pensarlo como se merece una manifestación sacra, no exenta de cierta superchería, deposité con sumo cariño la mariposa en la menuda balsa donde debía consumirse mi recuerdo hacia el familiar querido; elegí el alma de mi hermano Fernando muerto, entre mis brazos, hace un par de años en plena Nochebuena mientras mi voz susurraba en sus oídos palabras de amor de niñez, por eso que aseguran los expertos que el oído es lo último que pierde el moribundo.

         Los que me conocen, muy pocos por cierto, podrán imaginarse el tacto con el que, a través del mechero, encendí la mechita y como esta, al instante, comenzó a formalizar una bellísima lengua de fuego por la que yo, al igual que cuando era pequeño y jugaba con él, pasaba mi mano y acogía en la palma el pálpito de su recuerdo.

         Cuando al acostarme apagué la luz industrial, una especie de pequeña lengua de fuego daba distintas formas a ese cúmulo de cosas que no sirven para nada.

         Con esa visión he dormido y he soñado con mi hermano balanceándose entre estrellas; es tiempo, guste o no, de rendir culto a los que nos dejaron para siempre.


jueves, 29 de octubre de 2015

"... culo veo, culo quiero..."

Que el título de este “copo” no quiere decir lo que ustedes piensan, o sea, que cachetes femeninos que vos vislumbran, sean sólidos o melifluos,  van a por ellos, con perdón de las santas feministas que pululan por doquier, o que son apetecibles por los santos machistas que adornan el censo electoral; no es eso lo que deseo decir, aunque tampoco es muy informal el asegurarlo pues nadie está libre de dejarse llevar por los instintos más primarios que puedan existir, sino que este dicho castizo ha sido pronunciado por el bellotari mayor del Reino de España, señor Rodríguez Ibarra, en una entrevista del rey de los fósforos, el discreto Carlos Herrera ante una pregunta sobre la independencia de Cataluña, o sea ante ese deseo de cuatro chicihinabos, o cuatro mil o cuatrocientos mil que desean convertir a Cataluña en una República para arruinar a los miedosos catalanes y españoles que se achantan ante la osadía de unos pocos que se arropan ante las CUP, las listas vaticanistas y el mariconeo de “Podemos” que, para quedar bien con unos y otros, ha partido el voto y ha dicho que sí quiere ser independentista pero que no desea serlo, dicho de otra forma ha encendido una vela a Dios y otra al Demonio sin saber un servidor de usted, de la vida y del amor quién es el Demonio o Dios, para qué hablar de las CUP que pueden llegar a ser capaces de votar al señor Artur Mas, el conseguidor tapado del 3%, con una horquilla en las narices para que la heces no consigan penetrar las mucosidades de tales señores.

         Ante tamaño acontecimiento o cataclismo que nos puede llevar al descalabro de no llegar a final de mes, seamos catalanes de pura cepa o españoles de cepa pura, con cinco euros en el monedero, Rajoy, el hombre tranquilo, está hablando, o al menos intentándolo hablar con Perico Sánchez y el guapera de Ribera, Albert, para saber qué hacer ante la chulada de los que se creen campeones de la osadía a la hora de ciscarse en la Constitución; bien es cierto que Pablo Iglesias, el adalid de “Podemos” anda clamando al tierno gallego para ser invitado a la solución, pero como este hombre que lloriqueaba, me refiero a Pablito, lloraba por no ser invitado por el Borbón de turno a la recepción de la Fiesta Nacional -12 de octubre-, y una vez que encontró la invitación entre los mensajes “no deseados” dijo que no iba porque no le salía de sus envejecidos calostros, el gallego estudia con parsimonia de violines azules si llama a consulta, después que la mitad de los podemistas catalanes dijeran que sí a la República Catalana y la otra mitad, con la mirada bizca de Trueba, el que introdujo en la bolsa de la hipocresía unos cuantos miles de euros de todos nosotros y ustedes a pesar de no sentirse español durante trescientos segundos, lo que ya es cara.

         Déjelos usted, señor Rajoy, que se consuman en su hipocresía y actúe, o sea, aplique lo que le otorga la Constitución, eso que llaman el “candado del 78” y que salga el sol por Antequera que, mire lo que son las cosas es por donde sale hasta hoy.

         Aplique la ley de una puñetera vez señor Rajoy, pues creo que eso es lo que deseamos la inmensa mayoría de los españoles que deseamos que toda la ciudadanía sea igual ante la ley.




miércoles, 28 de octubre de 2015

Cataluña, Cataluña y Cataluña


Pues sí, queridos y queridas, toca hablar de Cataluña, lo demás, por muy importante que sea, puede esperar; ya ven, si no hay jamón pues salchichas de las que dicen los expertos que producen cáncer; si no hay un buen paté, pues una hermosa rebanada de pan con aceite y si no hay nada de nada, pues un hermoso botijo con agua que aplaque el hambre, la sed y nos ponga un vientre orondo en el que no quepa nada más.

         Pues por culpa de unos desalmados de la ley, todos aquello que abarcan desde las CUP que desean nuestra salida del euro hasta los corruptos de Convergencia que quieren tapar con actos insólitos las cloacas del 3% de la derecha catalana, muy en especial del clan de los Pujol, han dado un salto ilegal hacia una meta inaceptable, la independencia catalana, que llevaría a la ruina de España y por tanto de miles de hogares españoles entre los cuales, por supuesto, se encuentra los españoles que viven en Cataluña.

         Todo ello está perfectamente preparado con alevosía y premeditación para que  el problemón, nuestro problemón, crezca de forma inusitada cuando se han disuelto Congreso y Senado y tenemos un gobierno provisional que convoca elecciones generales, pero el Estado de Derecho, ese en el no cree la mariconada de las CUP, la derecha corrupta de Convergencia y la beatífica gente de Esquerrra, dejemos aparte al fantoche del tal Romeva, número one del conglomerado separatista del que la señora o señorita Forcadell, presidenta del Parlamento de Cataluña desde el que la tal Forcadell ha proclamado la República Catalana, aunque siga trincando unos miles de euros mensuales, por mor de sus ovarios bien colocados; pero claro, resulta que se han disuelto las Cortes pero siguen vigentes con pleno derecho legal, legítimo y democrático a través de sus Comisiones Permanentes, o sea, que no hay vacío de Estado, proclamarán los antídotos necesarios para que la fechoría catalana soberanista no llegue a ciscarse en el soberano pueblo español.

         Por ello, y con plena asunción de que mis facultades mentales se encuentran en buen estado, apelo al presidente Rajoy, sea tachado de electoralista o no, introduzca, entre tanto desalmado que apela al sentimiento pseudonacionalista, un puro legal y constitucional ante la bazofia reinante para detener semejante latrocinio que pudiera llegar a conseguir que, un servidor de la España constitucional, tenga que solicitar un pasaporte para visitar Tarragona.

         Que ya está bien, que el trullo o los trullos, las cárceles, están sedientas de que entre sus muros se encierren auténticos tahúres de la legalidad democrática.

         Por favor, no se arrugue señor Rajoy.




martes, 27 de octubre de 2015

¡Viva la República Catalana!


         Carmen Forcadell es, no sé si lo sigue siendo, militante de Esquerra Republicana y Presidenta electa del Parlamento de la República de Cataluña, según ella y la pila de parlamentarios catalanes que, puestos en pie, aplaudieron el grito que la tal Forcadell soltó, a través de su garganta, una vez investida segunda autoridad del territorio catalán ante el asombroso ridículo de populares, socialistas, gentes del partido de Rivera y la mitad del grupito de “Podemos” que, dicho sea de paso, se retrató como un montoncito de niños y niñas díscolos que juegan a ser y no ser.

         Y así, sin más, con más de cuatro mil euros mensuales que cobrará la Forcadell a costa de hacer el primo todos los integrantes del Reino de España, incluido un servidor y el gripazo que tiene encima, plaf, soltó la escandalera del siglo sin que una pareja de la Guardia Civil, con tricornios incorporados, le dijese: “identifíquese”. Y sin que ningún político de la España formal, incluido el gigantón de Albiols le dijese a Forcadell, puesto en pie desde su escaño: “eso no me lo dice usted en la puta calle”.

         Todo esto ocurría cuando Rajoy convocaba Elecciones Generales en el Reino de España, incluida la República de Cataluña, según Carmen Focadell, y sin que Rajoy, Pedro Sánchez, Alberto Garzón, Albert Rivera, Pablo Iglesias se hayan enterado de este desaguisado y la policía municipal sigue poniendo multas de seiscientos euros a la abuelita que le da migajitas de pan a las palomas del parque, de cualquier parque.

         Mientras escribo, con los cascos incorporados escucho lo que dicen desde la 1, 2, 3, 4, 5 y 6 de televisión, y nadie dice nada, sí es cierto que se sigue hablando de la Púnica, del 3% catalán y de los EREs andaluces, pero del golpe de estado oral que se ha dado por las Ramblas de Barcelona; ni siquiera ayer el señor Rajoy, el hombre que ha prometido no bailar durante la campaña electoral, que ya es prometer, ha dicho un pío, con acento, de pío pa pío pa pío, sobre la jeta de la Forcadell, el aplauso de los del proceso y el parlante silencio de la oposición, jajaja, catalana.

         Nos salva que esto todo el mundo se lo toma a broma y que no ha pasado como el 14 de octubre de 1931 cuando el pueblo español, tras las elecciones municipales, se echó a la calle al grito de ¡Viva la República! y el Rey Alfonso XIII se las piró.

         Ahora nadie le da importancia a que la Forcadell, desde una Institución del Estado-Reino de España vociferarse: ¡Viva la República Catalana!; yo sí, yo afirmo que eso es una bofetada a la dignidad de un pueblo que no se merece que unos mentecatos, también mentecatas, nos gobiernen.


domingo, 25 de octubre de 2015

La Iglesia Católica


Según “El Confidencial” la Iglesia Católica va a la deriva porque los españoles ya no se casan en el altar, no van a misa los domingos y no bautizan a sus hijos. Claro que a continuación analiza el estudio del CIS sobre la institución eclesial y no es tan negro el panorama como lo pinta el medio, o sea, que más del 50% de los españoles, pero bastantes más, hace lo que dice El Confidencial que no hace.

         Y suponiendo que sea cierta la mentira de El Confidencial, lo lógico, por inteligente, sería dejarla morir lentamente y que se diluya la fe del carbonerillo en un santiamén; pero algunos partidos de izquierda dándose cuenta de la debilidad que atraviesan los siervos del nacido en Belén y los servidores del Papa Francisco han estimado oportuno, por aquello de los votos y algunas teorías obsoletas ir a por todas y negarle el pan y la sal a los “curas”, creyendo que son los curas y las monjas los que adoctrinan a la ciudadanía para que amen la esclavitud.

         El más intransigente, tal vez de forma teórica, es este político que no sabe dar un quejío en forma de grito y emplea un tono melifluo y ridículo cuando se enfada por lo que la catequista de Triana, la presidenta andaluza Susana, esta sí que sabe poner los puntos sobre las íes como buena bética y amante de la Trianera de la calle Pureza, está que se la comen los demonios.

         Mira que si en el fondo fuese cierta aquella frasecilla que soltara Saulo de Tarso cuando afirmó que “la verdad os hará libres”; la verdad, ya ven, esa cosa tan rara que el poeta León Felipe se encontró un día, la tomó entre sus manos y como saltaba la introdujo en una bolsa; marchó a casa y la verdad se había hecho más grande y entonces la encerró bajo llave en una especie de caja grande o sagrario y éste comenzó a latir y la puerta rompió la cerradura y la verdad asomó su rostro y el poeta, no sabiendo qué hacer con ella, la cogió entre sus manos se la tragó; pasados cinco minutos el hombre poeta estalló en cien mil pedazos que se esparcieron por todo el mundo y fueron a caer junto a tullidos, enfermos de ébola, leprosos, etc., mientras que hombres y mujeres, auténticos latidos de la verdad, cuidaban de ellos y limpiaban con amor lo que supuraban sus heridas.

         Y ahora llegan Pedro, Pablo, Alberto, Baltasar y el Kitchi, entre otros, a culpar de todos los males a los hermanos del hombre que pasó haciendo el bien por este mundo.

         Confiemos en que Susana por un lado y el sentido común por otro nos hagan comprender de una puñetera vez quiénes son los auténticos culpables de la canina que nos rodea.


jueves, 22 de octubre de 2015

Cosas que a nadie importan




Uno va ennegreciendo el blanco de los papeles un día y otro día, un mes y otro mes, un año y otro año, al tiempo que la existencia, y con ella el mundo, sigue su transcurso y el escribidor de folios nunca sabrá si el borrón importa a alguien o si ese alguien ha detenido el reloj de la monotonía durante cinco minutos y se ha parado a pensar en lo leído.

         Pero un día, no importa la causa, el escribidor detiene su ritmo cotidiano sobre la política, el amor, la vida, la hambruna, el poder, lo que dicen y hacen los otros y se centra, o al menos lo intenta, en sí mismo.

         Queda meridianamente claro que, en ese mismo instante, el escribidor se ha convertido en un bicho raro para los ortodoxos de esto que se entiende por columna de opinión, ya que por los grandes expertos en esta pequeña disciplina literaria hay que procurar no escribir sobre la problemática personal del escribidor o columnista.

         Y no es que en este caso el que baila sus dedos sobre el teclado del ordenador vaya a hacer una confesión general sobre eso que llaman vida, tampoco sobre la existencia, hecho que con mucha facilidad el personal confunde con vida, sino sencillamente que, por razones que no vienen al caso, hoy no lo haré sobre el tema más facilón que tenemos siempre a mano: la pesada y manida política.

         Tampoco sobre el amor, qué pena, pues no es que tal milagro ha pasado o desaparecido pero sí que permanece como acontecimiento eterno de lo que fue y es, pero que resulta ya imposible traducirlo en momentos carnales de pasión, aunque quede el rescoldo de que fue real.

         Ni voy a intentar que usted pierda un instante para que comprenda que el fin de la existencia, próximo o menos cercano, es ley de vida que, guste o no, hay que aceptarla como un hecho normal al que todo estamos abocados.

          Ya he comentado buena parte de lo que deseaba, tan sólo quede constancia de que aquellos años de paraíso, niñez, infancia, ternura e inocencia se fueron para no volver, aunque a veces pienso que la ancianidad bien llevada, también vivida, debe ser otro manantío de felicidad que tengo que descubrir.






miércoles, 21 de octubre de 2015

Se van los diputados: se van, se van, se van




         Punto final a la actual legislatura y los diputados, ellas también, se marchan para volver o no; cuestión esta que, a excepción de los gurús y de Irene Lozano, estará pendiente de los comités de listas -cuestión importante es no salir a hacer pipí mientras se discutan nombres y puestos porque puedes perderte el chollo, abstenerse los que padezcan problemas de próstata- y de orondos pelotilleos llevados a cabo durante el cuatrienio.

         Ahora esto de ser diputado deber ser cualquier cosa menos apasionante, pues aunque el dinero o el éxito puedan volver tarumba a cualquiera, esto ya no es lo de antes y te pueden llamar de todo, desde miembro de la casta hasta un vividor sin escrúpulos; la principal tarea de sus señorías es votar diciendo amén a lo que digan los respectivos sanedrines.

         Se van los diputados para volver a la vida normal, a veces boba, que vivimos la mayoría de la ciudadanía; algunos son sabedores de que no volverán a sus escaños, otros lucharán por conseguir convencer a sus jefes y otros que estarán en la contienda verán como los “coletas morados” y “los naranjitos” se harán con lo que creían suyo y es del pueblo.

         Un servidor de usted y la verdad ha vivido en sus carnes en dos ocasiones ese momento crucial entre parecer y ser, y aunque siempre fui no puedo negar que a veces aparenté; a pesar de ello me cabe la honra de haber vivido a tope las dos legislaturas más cortas e intensas de la vida política española, de haber conocido y estrechado las manos de la gran casta, a saber, Suárez, Felipe, Carrillo, la Pasionaria, Mellado, Guerra, Abril, Roca, Tura, etc., etc., etc.; de haber contribuido con mi voto a la construcción de la Constitución Española, denominada hoy, especialmente, por la tribu de los “coletas morados” como el “Candado del 78” y, finalizado el fiasco, la vuelta a casa, para volver a vivir otra Legislatura de excepción, que puede definirse como la del “golpe”, en alusión al intento de Golpe de Estado del 23-F para abrir el ya famoso “Candado del 78”.

         Esta legislatura que se avecina, digamos en broma “la de los que alguna vez ha pagado o cobrado en negro”, defraudadores pues, se presenta apasionante por los melifluos cantos de sirena que escuchan por unos y otros para cambiar el sistema de convivencia que nos dimos.

         Se van los diputados, se van…

www.josegarciaperez.es

martes, 20 de octubre de 2015

Decires de la política española




Bien haría Rajoy en pensárselo un par de veces si asiste o no a un posible “pegado y cortado” a cuatro con Évole para discutir de verdad sobre las cosas que interesan a los españoles; y lo digo porque si va a la cafetería debe estar preparado para el acoso y derribo, y si no va pues igual porque quedaría light ya que confesado por parte de Iglesias y Albert que ambos han pagado alguna vez en negro, ya saben el fontanero que dice 50 pavos es lo que cuesta el arreglo de la zapatilla y se le paga y punto y no se pide el IVA; y dado que Sánchez el del PSOE ha admitido que en su primer trabajo cobró dinero en negro y, por tanto no lo declaró a Hacienda, quedaría muy ridículo que el gallego dijese “yo siempre he cumplido con mis obligaciones fiscales”, o tal vez, cualquiera sabe, pudiera ser que lo mejor es que no asistiese ni a uno de dos, tres o cuatro, porque los de la oposición, aunque levemente, ya se han retratado como defraudadores del fisco.

         Sea a dos, a tres o a cuatro lo mejor es que se realice el posible debate de forma seria y ordenada, y no buscando el lucimiento de presentador o de la cadena de televisión donde se realice la traca que, quiera o no el presidente del gobierno, irá dirigida contra el mal hecho persona con apellido Rajoy.

         Claro es que si Albert, el gran mimado de la política actual, no le pidió al fontanero el IVA por la chapuza y, según dijo, aumentará el IVA del pan y la leche, a este señor en los EEUU, por poner un ejemplo, lo tendríamos noqueado en cualquier cuadrilátero político donde se discuta en serio; a Pablo Iglesias hay que dejarlo al hombre, por ahora, tranquilo pues está cansado, muy cansado de tanto trabajar por España en el Parlamento Europeo enarbolando una serie de medidas que, aunque desconocidas por nosotros, conseguirán alcancemos las más altas cotas de responsabilidad desde la centralidad que ahora proclama

         Por parte de Pedro Sánchez, éste sí que sabe, no hay nada que le pueda dañar pues para eso ha fichado a su propio azote, Irene Lozano, masoquista que es el chico y, aparte de la ex de UPyD, se ha sacado de la chistera una triada de promesas que le encumbrarán a La Moncloa, a saber, continuar con la reforma laboral del gallego -eso nos puede salvar-, que los hijos de los cristianos vuelvan a las catacumbas de las catequesis y reformar la Constitución a fin de conseguir una España federal y asimétrica donde se premie a los ciudadanos en función de su lugar de nacimiento, o sea, una Cataluña bien retribuida con rango de nación y una Andalucía almonteña con rasgos de aldeana.