lunes, 31 de agosto de 2015

Septiembre con "p"




Mañana tenemos a septiembre, con “p” o sin “p”, y si me gusta este mes es por el aroma a alcanfor que comienza a desprender en sus últimos días, o sea, cuando a la vuelta de una esquina, esencialmente las situadas en los aledaños de la Acera de la Marina malagueña, la brisa da paso a un estornudo que nos comunica que la canícula ha terminado y que hay que echar mano a una ropa de más abrigo y que algunos conservadores la tienen alcanforada.

El estornudo es fuente de virus y, lo que son las cosas, cada vez que yo suelto tres o cuatro de ellos seguidos me quedo en la gloria porque mi torpe mollera se despeja; ahora bien, como mis estornudos aparecen de forma acelerada no me da tiempo a colocarme el pañuelo, más aún, si me lo colocara y abortara el estallido del atchís tengo la sensación de que me estallarían la sesera.

Nos dicen los expertos en estornudos que hay que efectuarlo a una distancia mayor de un metro de la persona que tenemos frente a nosotros, por lo que sería conveniente que a partir de hoy llevemos una cinta métrica para situar al otro u otra en esa distancia preventiva por la que cualquier virus pueda pasar de largo o perder parte de su virulencia.

Y aunque todavía nos queda pasar el veranillo del membrillo y de la llamada mosca cojonera, esa que te trinca a la vuelta de la primera esquina y ya no te deja hasta bien entrada la tardenoche, estamos deseando que el calor dé paso a la suave brisa y al leve fresco, acompañantes majestuosos para tomar un rico pampero y hablar de temas trascendentales, entendiendo por trascendencia ese estadio de la vida que desconoces, pero que intuyes puede encontrarse en la plaza de asombro, a poco que permitas que el asombro, el amor, sea tu señor y acompañante.

Si pudieras acompañarme te señalaría uno de los lugares donde el asombro asoma su milagro.


domingo, 30 de agosto de 2015

Vuelve Miguel Briones




         Tras la jubilación del paisano Jorge Hernández Mollar -vecino de un servidor en calle Teniente Megías del Barrio Obrero de Melilla- como subdelegado del Gobierno de Mariano Rajoy en esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, parece con toda seguridad que don Miguel Briones ocupará ese puesto de responsabilidad gracias al consejo del citado vecino y a D. Elías Bendodo, Presidente de la Diputación, que fuertemente han apostado por él.

         El señor Briones, que de aquí a poco seré excelentísimo señor, ocupó la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Málaga durante el cuatrienio comprendido entre 2007 y 2011, si la memoria no me hace una jugarreta por cuestión de edad, dejando una imborrable huella a su paso en dicho menester.

         Circulaba por aquellos tiempos por Málaga, con ramificaciones lectoras en otras ciudades, una colección de poesía del Ayuntamiento que llevaba el nombre de Ancha del Carmen, una de las calles históricas de la ciudad, tanto por su ubicación en el barrio del Perchel como por el empedrado de su calzada; en ella publicaron, bajo la dirección del que escribe este “copo”, autores como Rosa Díaz, Juanma González, Domingo F. Faílde, Morales Lomas, Antonio J. Quesada o Paloma Fernández Gomá, entre otros.

         Pues bien, un servidor que introduce la pata en ocasiones, pues lógicamente el hecho de escribir “copos” a diario puede llevar, y de hecho lleva, a criticar determinadas políticas, la metió hasta el corvejón cuando escribió algo, ya ni lo recuerdo, sobre el nuevo edil de Cultura y próximo subdelegado del Gobierno en la Plaza Mayor de la autovía de la Costa del Sol; en fin, que recibí una carta u oficio enviada por su segundo de a bordo agradeciéndome los servicios prestados y aplicando la guillotina a “Ancha del Carmen”; por cierto que en los últimos cuatro números presentados de la citada colección ni una sola vez apareció por dichos actos culturales.

         Aquello no terminó allí, sino que con lo pesado que soy conseguí que tal determinación unilateral fuese llevada al Pleno del Ayuntamiento donde se debatió el tema y el PP, creo que por primera vez en la historia mundial, aprobó cercenar la ya mencionada colección de Poesía; cuestión de disciplina de voto y no de endecasílabos sáficos.

         Mis amigos de Papel Literario y, lógicamente, el menda, creamos la famosa “Plataforma Pro-Ancha del Carmen” a la que se unieron mil personas vinculadas con la Cultura y solicitando la resurrección de la ya fenecida colección, a excepción del poeta Jesús Aguado que escribió una columna en un diario local en la que aplaudiendo la acción del señor Briones, argumentaba, entre otras falacias “… el interés económico-político de quien la dirige…”, ay Dios, digo yo.

         Ojalá que el señor Briones desde el puesto que parece desempeñará no la emprenda con la poesía, y deje que el verso fructifique por estas veredas; seguro que lo hará.

sábado, 29 de agosto de 2015

La resurreción del 3%



Lo apalearon, murió y resucitó. Y para recordar tales sucesos, en algunas localidades, caso de Málaga, año tras año son recordados aquellos hechos acaecidos en Jerusalén hace unos dos mil años. Durante la representación de los mismos, parte de la ciudadanía lo pasa bien o mal, según se mire, y la otra parte aprovecha la ocasión, si puede, para echar unos días de tranquilidad pero como el protagonista que da lugar a todo este tinglado de sillas y cascarúos se definió como señor de un reino que no es de este mundo, realmente nada de ese cotarro influye en el entorno de la cotidianidad.

 Y así pues, siguen los parados igual que estaban, los enfermos tirando de su particular pasión, las personas normales viviendo en un mundo anormal y los políticos, como siempre, viéndolas de venir para dejarlas pasar.

         Ayer se hizo público el numerito del 3% catalán, o sea, la mordida, según Maragall que los lugartenientes de Pujol daban a todo empresario que iniciase una obra y requiriera el papeleo oficial de la Generalitat; y digo que se hizo público y latente porque la Guardia Civil se personó en la sede oficial de CDC y algunos ayuntamientos “convergentes” entre el regocijo de sus adversarios políticos.

         Con seguridad que tanto lo hombres y mujeres del PSOE como los del PP habrán realizado estaciones de penitencia para que los posibles hachazos afilados corten expectativas de votos de los hijos de Artur Mas y compañía separatista el próximo septiembre; pero ya veremos en qué termina el tinglado.

         De manera que los tertulianos ya tienen carnaza, y la corrupción volverá a sus fueros; los tertulianos de las diferentes cuadras políticas cobrarán sabrosos dividendos por atizar o defender; a los columnistas se les volverá a ver el plumero con su parcialidad; y la canallesca se comportará haciendo honor a su nombre.

         Si usted, querido lector, tuviera tiempo, que no siempre es oro, y calderilla suelta podría asomarse a las “primeras de hoy y ya podría comprobar el signo con el que cada baranda de la prensa nacional trata este peliagudo asunto.

         Sin embargo, opinión muy personal, los partidos de fútbol entre grandes y pequeños, o sea, Barça y Málaga o R. Madrid y Betis, el aroma del principio de la Champions League  y el éxodo, para muchos, de las vacaciones al curro laboral conformarán una apisonadora que triturará cualquier intento de joder esa posible resurrección de la dignidad de nuestra sociedad.

         El personal, por desgracia, pasa de la corrupción, y lo que pide es que le aparten este cáliz de paro, de hipoteca, de subida de impuestos y del posible estallido final de la economía española.

         En fin, al pueblo le preocupa las cosas de este mundo, de este reino.



jueves, 27 de agosto de 2015

Aquella transición democrática de España





Es tema de bares y mundo mediático, estoy refiriéndome a la corrupción generalizada que ha asentado sus posaderas en España; por lo que pueda tener de prehistoria política, y por los años que arrastro, mis amigos de mostrador me preguntan en ocasiones por aquellos tiempos del cuplé y de las equivocaciones de la “casta”; les intento explicar entre gin y gin, pero al final terminamos hablando de Madrid y Barça, y van pasando los días, los años y no escribo sobre el tema. Voy, pues, a pararme un instante sobre lo que cojea de forma alarmante, creo yo, en nuestro país.

         El “tahúr del Misisipi”, Adolfo Suárez -denostado en aquella prehistoria para propios y extraños, y bendecido hoy por extraños y propios- fue el gran protagonista de la primera transición de la dictadura a la democracia, me refiero a la transición “política”; ya saben, desde dentro del régimen franquista, muerto el dictador, habilitó a España en el panorama internacional con la urdimbre de una Constitución democrática -en la actualidad  es conocida por el “candado del 78”- y la legalización de todos los partidos políticos habidos y por haber.

         El “gran comunicador y embaucador”, Felipe González, tras el intento de golpista del 23-F-1981, y su victoria arrolladora en la elecciones generales de 1982, realizó la segunda transición, me refiero a la “militar”; digamos en plan compadre que despachó, con aumento de sueldo y medallas, a todo militar que desprendiera tufo franquista; entramos en la OTAN y se constituyó un ejército sin los ruidos de sables que atosigaron las dos legislaturas del nacido en Cebreros.

         Desde 1996 hasta hace poco, se instalaron en La Moncloa “la furia, el viento y el impasible”, o sea, Aznar, Zapatero y Rajoy sin haber conseguido, ninguno de los tres, llevar a cabo la tercera transición, la “judicial”, no confundir con el juez normalete, sino con todo lo que constituye el Poder Judicial, para entendernos: la “gran” Fiscalía, el “sanedrín” Supremo, el “batiburrillo” Constitucional y toda esa amalgama de puñetas y togas que responden a la voluntad política de progresistas y conservadores, y que emana de la criticada clase política.

         La corrupción, esa plaga que nos invade, se mueve y desarrolla a su antojo y seguirá acampando entre nosotros hasta que Montesquieu no aterrice en este solar donde la justicia depende de la política; me refiero, cuando escribo solar, a España.


miércoles, 26 de agosto de 2015

Liquidación por cierre del Partido Andalucista




Liquidación por cierre del Partido Andalucista (PA) es la triste noticia que recorre en absoluto silencio los campos, pueblos y ciudades de Andalucía; y a casi nadie importa, excepto a cuatro o cinco, no más, utópicos que se han colocado en el alma un negro crespón que ha oscurecido el verde esperanza de nuestra bandera.

         Cinco veteranos dirigentes han pedido la muerte con dignidad del PA al actual secretario general Antonio Jesús Ruiz, que en el próximo y último Congreso del mermado colectivo a celebrar el próximo 12 de septiembre celebrará su funeral.

         Ha cedido el citado Antonio Jesús a las pretensiones del “quinteto de la muerte” cuyos miembros son Alejandro Rojas-Marcos, Luis Uruñuela, Miguel Ángel Arredonda, Diego de los Santos y Antonio Ortega.

         En esta terraza, desde la que escribo esta triste necrológica andaluza, estuvo sentado Alejandro durante diez o quince días en los que permaneció en este viejo apartamento, que me pidió, para pensar, corría el año 1982, qué hacer con la Secretaría General del PA.

         Dimitió de dicho cargo, pero no lo hizo en realidad pues siempre manejó los hilos del partido que había creado y que ahora ha enviado al crematorio; si decidió durante su estancia cercana al ficus, ya destruido por un cruel tractor, ser alcalde de Sevilla y día a día, mes a mes y año a año realizó una gran campaña hasta llegar a convertirse en el Gran Regidor de la ciudad que se basta a sí misma, como también lo fuese Luis Uruñuela en el año 1979 y el PSOE, sorprendido ante el adversario emergente se propuso, y lo consiguió, acabar con el David andaluz.

         Alejandro ha sido el máximo responsable de la digna eutanasia del Partido Andalucista, y lo afirmo porque no tuvo los arrestos necesarios para ser, al menos una vez, candidato a la Presidencia de la Junta de Andalucía, convirtiéndose, por ello, en el único líder regionalista -jamás fue nacionalista- de España que no se presentó, por cobardía, a intentar ejercer de Presidente de la Junta de Andalucía.

         Ahora, cuando él y el resto del quinteto de la muerte han conseguido que el PA se haga el haraquiri, su obra pasará a la historia de Andalucía como la mayor de las cobardías políticas de la contemporaneidad.

         Tan sólo queda a los idealistas andaluces que seguimos creyendo en Blas Infante seguir gritando en la oquedad de la soledad aquel ¡Viva Andalucía Libre! que Blas Infante pronunciara cuando el 11 de agosto de 1936 fue asesinado en la cuneta del kilómetro 4 de la carretera Carmona-Madrid.

         Si existe algún osado que siga creyendo en el Ideal andaluz que me llame, pues a pesar de mis años, que pesan cantidad, tengo los reaños suficientes para echar una mano a cualquier proyecto que reivindique un “Poder Andaluz”.