martes, 30 de junio de 2015

Eurogrecia



Ignoro la causa del porqué buena parte de la sociedad autodenominada progresista, tirando a radical, anda escribiendo en las redes sociales el slogan “Grecia somos todos”; la verdad, sea dicho de paso, es que plasmar algo así es sencillo y, de paso, queda uno bien.

         Aquí, en España, que yo sepa, el único político oficial, por supuesto de que de la casta, que se opuso a formar parte de la “Europa de los mercaderes” fue Julio Anguita, el resto, incluyo a la ciudadanía y en ella a mí, le pareció algo realmente extraordinario; tal vez fuese porque en los tiempos de Franco aquello de Europa, con los Pirineos de por medio y el jodido pasaporte de la “brigadilla”, era algo que veíamos como un horizonte muy lejano.

         En realidad, si uno se pone a realizar cábalas, todo ha quedado reducido a una libre circulación por esa diversidad de países que la conforman y a poder pagar hospedaje, gasolina y comidas con una sola y única moneda: el euro; pues cada uno de los países que forman el llamado eurogrupo mantiene su bandera, himno (aquí sería mejor no tenerlo por aquello de las pitadas en la final de la Copa del Rey), costumbres y tradiciones (aunque en buena parte de España el arte de “Cúchares” tiende a desaparecer, bandera (nosotros tenemos diecisiete, incluida la de Murcia) y ejército (no olvidar que el ejército de Grecia es el más numeroso de Europa a causa de la vecindad con Turquía, aunque la “progresía” española parece que lo ve bien).

         Los Banca ya es cosa aparte, pues hemos pasado de la “Internacional Socialista y/o Comunista” a la “Internacional Capitalista”, bien sin darnos cuenta o bien encogiéndonos de hombros, quiero decir “como si tal”, mientras la socialdemocracia y el llamado estado de bienestar social viven momentos agónicos.

         A todo esto se le une que con apretar un botón vuelan, no sabemos dónde, cientos de miles de millones de euros que, junto al Ibex y a la jodida prima de Ángela, consigue que no sepamos por dónde andan nuestros escuálidos ahorros; los países europeos se deben unos a otros cantidad insólita de parné y vamos sobreviviendo porque consumimos para beneficio de muchos, aunque la peor parte se la llevan los helenos que, por cierto, deben a los españoles la nada despreciable cantidad de veinte siete mil millones de euros.

         Decía Aristóteles que “para ser un buen gobernante antes que saber mandar hay que saber obedecer”, pues bien el amigo griego de Pablo Iglesias ha convocado un referéndum para preguntar al pueblo griego si obedece el plan de la troika o no le hace puñetero caso; pues no está mal que el gobierno griego se someta a la voluntad del pueblo.

         Esperemos al domingo, tampoco es demasiado el tiempo de espera y no hagamos interferencias; eso sí, sea cual sea el resultado que, al menos, nos abonen la mitad de lo que nos deben, ya que nosotros no estamos para darle a los palillos o castañuelas.

domingo, 28 de junio de 2015

Uf¡, qué calor





         De momento, la verdad que recorre toda España es que hace demasiado calor. Todos de acuerdo, ¿no?, pues fenomenal, punto y final sería lo mejor y no existiría berrinche alguno.

         Existen el calor, la “caló”, las calores y el terral, este último es un fenómeno propio de Málaga; pero hoy, gracias a Dios, lo que hay es calor del bueno.

         Pues no sé si escribir de la llamada, por los progresistas, la “caverna”, lugar mediático sin mezcla de izquierda alguna donde se atiza a los partidos “siniestros” sin compasión alguna o de la “Sexta TV”, adicto un servidor a ella para ver si alguna vez le endiñan con morbo a Podemos o PSOE, pero creo que no vale la pena hablar de ello porque la cosa acarrea “peligro” por todas partes.

         Me gustaría hablar del “pecado y de los pecadores” por aquello que el pueblo afirma de que se dice el pecado, pero no los pecadores; y esto que tiene su tomate me trae de cabeza, porque alguien me ha dicho el nombre de un “pecador” que se dedica a enviar mensajes poniéndome verde, y el destinatario no me cuenta lo que vomita, si es verdad, el que se llama amigo mío por lo que tengo una culebrilla que se remueve por mi duodeno cuando lo veo y tengo que callar; mejor no decir nada.

         Por eso uno queda muy bien sosteniendo que hoy hay tela de calor del bueno y que no existe forma alguna de combatirlo, ¡uf¡, qué calor.

         Pues sí, a mí me agradaría que a Zapata, el concejal de los tuits sobre los judíos que caben en el cenicero de un Seta 600 y la mofa a las víctimas del terrorismo, la señora Carmena  le birlara el acta de concejal y también a Rita, la “asaltacapillas” públicas; ¿a que usted piensa que soy de derecha clásica?, pues no, tan sólo soy clásico.

         Ahora mismo se me cae la gota gorda porque, lo que son las cosas, el del mensaje de marras, ahora mismito me acaba de dar unas pistas sobre las indelicadezas de mi “amigo pecador”; eso se llama sintonía aguda.

         Ea, ya no escribo más, pues entre las calores y el Zapata tengo bastante por hoy.

         Jamás de los jamases he escrito un “copo” peor que este de hoy; seguro que es por el calor que voy a combatir con un “sólo con hielo” y después con más hielo y güisqui.

sábado, 27 de junio de 2015

Lo que nos queda de niño





Lo que nos queda de felicidad, a medida que pasan los años, es lo que retenemos de niño, o sea, de inocencia; y es que se puede tener un montonal de años y gozar a veces de actos puros e inocentes. Y aunque no podamos poner en ejercicio la inocencia por tener los colmillos demasiado retorcidos, cualquier recuerdo del “paraíso perdido” nos colma de una dicha difícil de superar; y perdonad los más jóvenes, pero a medida que los dígitos de la existencia van creciendo, aquellos de la infancia llegan hasta el cenit de nuestra vida.

         Tal vez sea una felicidad pasiva, controlada, contemplativa, íntima y delicada, personal e intransferible, con algo de neblina que tendemos a que desaparezca; no sé explicarlo pero al intentar hacerlo me remonto siempre a la madre, a sus besos, a su mirada tras el visillo, a su vigilia en la playa reloj en mano -desde luego a partir del día de la Virgen del Carmen- y todos esos pequeños detalles que machacan constantemente lo que permanece en mí de niño.

         Aquella negra bicicleta que compartía con mi hermano Fernando jugando a cara o cruz, el baúl donde, sentado en él, me “cargaba” con los dedos pulgar en índice al Séptimo de Caballería del general Custer, la cama compartida con mi “frater” en el santuario de la pequeña casa mata, la azotea con el gallinero, los amigos con los que jugar al trompo, a las bolas, al ziriguizo, aro, escondite o a “alto,manos arriba”; todo, todo era una punta fantasía, hasta mi pequeña hermana Nati que todavía sigue siendo la “niña” o la “hermanita”.

         Hasta tenía un cierto regusto a disgusto el creer en el cielo, infierno, purgatorio o limbo; después ya apareció el razonamiento, ya saben, “nadie ha venido de allí a decir que todo es verdad” y uno, poco a poco, fue dejando la inocencia y supurando la razón.

         Y el padre, Fernando el de la Imprenta, como auténtico patriarca del núcleo familiar; después, con el paso de los años, llegaron otros patriarcas, a saber, la televisión, el móvil, los tuits o facebook y ya nada fue igual.

         Y la novia formal, tan formal era que todavía está a mi vera y la miro y me mira, y sonreímos.

         Qué tierno todo, el pan no se cortaba con cuchillo sino se partía con las manos y cuando, oh Dios, caía al suelo se recogía con mimo, con el mismo mimo que hoy pretendo decir estas chiquilladas que ya no se estilan, y se besaba: me refiero al pan.

www.josegarciaperez.es

viernes, 26 de junio de 2015

En nombre de quién





Cuando el exconsejero andaluz Viera se niega a dar el acta de diputado al PSOE, se arma la marimorena a izquierda y derecha del llamado centro, inexistente por cierto; al tiempo que otros en nombre de no sé quién, dicen que de su dios, asesinan a porrillo para que el terror, no el miedo, se instale por nuestro entorno según distancia, quiero decir que nos duele algo más lo sucedido en Francia que lo acaecido en Túnez, y lo de los hoteles tunecinos menos que la matanza en la mezquita de Kuwait.

         Y el detalle es que el señor Viera, aunque aforado e imputado, lleva razón constitucionalmente en que si no quiere entregar su “salvoconducto” no tiene por qué hacerlo, por la sencilla razón de que es de su entera propiedad; bueno sería que fuese del partido y que este, a su antojo, pusiese y quitase diputados a su libre albedrío; pero a lo que íbamos, en virtud de qué dios se asesina a diestro y siniestro sin que los poderes del mundo occidental hagan algo más que reunirse para tratar del asunto. Puede ser que sea porque las veces que han intervenido, recuérdese toda la llamada “primavera árabe”, lo hicieron para desalojar a los dictadores de la cornisa norte de África, mientras nosotros, santos inocentes y “asesinos por omisión” aplaudíamos a rabiar la desaparición de Libia, mientras que ahora Occidente anda buscando un nuevo dictador, o dictadores, que frene ese Estado Islámico que degüella cabezas como si tal.

         De lo anterior, no vayan a creer que intento defender al señor Viera, sino que puede ser una estrategia judicial para que todo el supertinglado judicial de los tristemente célebres EREs fraudulentos de esta tierra de María Santísima continúen en el Tribunal Supremo al no poder desligarse las actuaciones de Chaves y don Gaspar de las del señor Viera; pero nada de esta presunta corrupción es comparable a lo que está ocurriendo por la anteriormente citada cornisa, aunque nosotros, seamos sinceros, seguimos a lo nuestro, o sea, al tedio a que estamos parsimoniosamente acostumbrados y que se convierte en rutina vomitiva.

         En nombre de quién, pregunto, se asesina porquesí.

www.josegarciaperez.es

jueves, 25 de junio de 2015

Ni en los "mejores" tiempos de Franco





Lo que molaba realmente al dictador Franco era aquello de la “conspiración judeomasónica”, pero en el fondo lo que más le preocupaba eran los comunistas porque, mucho o poco, representaban la única oposición a su régimen dentro y fuera de España: los demás dormían, o dormíamos, el sueño de los justos en el limbo mientras las primeras suecas venían a alegrarnos las pajarillas de la felicidad.

          Por ello, el párrafo que, entrecomillado sigue a continuación, del líder de “Podemos”, Pablo Iglesias, nada más puede entenderse desde el desprecio absoluto a una formación histórica que, guste o no, fue la única mosca cojonera que tuvo Franco o, lo diré con sumo cuidado, por el deseo de caudillaje del señor Iglesias; por ello es bueno, creo, leer estas manifestaciones de Pablo, el de “Podemos”, publicadas en diariopublico.es, mientras Alberto Garzón ofrecía Izquierda Unida a la formación “podemista”.

Os avergonzáis de vuestro país y de vuestro pueblo. Consideráis que la gente es idiota, que ve televisión basura y que no sé qué y que vosotros sois muy cultos y os encanta recoceros en esa especie de cultura de la derrota. El típico izquierdista tristón, aburrido, amargado..., la lucidez del pesimismo. No se puede cambiar nada, aquí la gente es imbécil y va a votar a Ciudadanos, pero yo prefiero estar con mi cinco por ciento, mi bandera roja y mi no sé qué. Me parece súper respetable, pero a mí dejadme en paz. Nosotros no queremos hacer eso. Queremos ganar. Preocúpate de otra cosa.
Me parecen respetables los que se conforman con el 5 por ciento, pero que nos dejen en paz. Siguen viviendo en el pesimismo existencial.
Deja de estar tan preocupado con las cosas que nosotros hacemos y con lo que nosotros proponemos. Sigue viviendo en tu pesimismo existencial. Cuécete en tu salsa llena de estrellas rojas y de cosas, pero no te acerques, porque sois precisamente vosotros los responsables de que en este país no cambie nada. Sois unos cenizos. No quiero que cenizos políticos, que en 25 años han sido incapaces de hacer nada, no quiero que dirigentes políticos de Izquierda Unida, y yo trabajé para ellos, que son incapaces de leer la situación política del país, se acerquen a nosotros. Seguid en vuestra organización. Presentaos a las elecciones, pero dejadnos en paz. Habéis sido incapaces en muchísimos años de entender lo que estaba pasando, de hacer una lectura coherente. Quedaos en vuestro sitio. Podéis cantar la Internacional, tener vuestras estrellas rojas… yo no me voy a meter con eso.

Creo, amigo Alberto, que la dignidad tiene un límite; mi consejo es doble: que no solicites más migajas al perdonavidas de “Podemos” y que te presentes a las elecciones generales por Málaga, mira que en Madrid puedes tener un descalabro terrorífico.