domingo, 20 de diciembre de 2015

Mi jornada electoral




Si algunos de ustedes tienen la malísima costumbre de leerme sabrán de mi adición a la cosa política, de manera que por ello desperté a esa hora normal de los jubilados, o sea, entre las 10:00 y 11:00 y, tras hacer el café y colocar en el tostador una parte sustancial de lo que por aquí, el Sur, llamamos “malagueña, puse en marcha el ordenador y la tele y me dije: tú, ante todo eres un ciudadano.

         De manera que a las 11:30 horas me coloqué delante de la tele y vi la razonable y merecida victoria del Barça al River por tres tanto a cero; normal dada la superioridad de los blaugranas.

         A continuación, con la “pastora”  de la mano -era ella la que me llevaba a mí- a cumplir con el derecho y/o deber de votar por la gobernabilidad de España, acto que hicimos en calle Cerrojo, en el mismísimo barrio del Perchel.

         Con un guiño le dije a ella: “hoy es un gran día para la democracia, de manera que vamos a bajar la Tribuna de los Pobres y a celebrarlo como se merece la ocasión”, dicho y hecho, como dos pimpollos que en ilusiones suman casi ciento sesenta años marchamos al casco histórico de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, y sentados en una terraza engullimos un par de corazas de erizos exquisitos, tras ellos, a ella le dio por pedir “solomillo de cerdo a la plancha con salsa de mostaza antigua y arroz blanco”, y un servidor como el que no pide nada solicitó de la bella chica que ejercía de camarera “filetillos de ciervo con jugo de carne y setas”, todo ello adornado con una linda botella de Moet&Chandon que me hizo pensar no llegaría jamás a escribir estas líneas.

         Marchamos a casa, allí la dejé y la arropé, y un servidor marchó al Gran Vía donde pedí un café cargado al tiempo que iba comprobando como el Real Madrid, sin compasión alguna, aniquilaba  sin señorío ni clase a un equipo de un barrio madrileño; vamos señor Florentino, así no se gana ni en una elecciones generales: dignidad, amigo, dignidad.

         Tras ver dicha masacre, y con las burbujas del champán más un par de J. Walker etiqueta negra, subí al hogar para comenzar a visualizar la victoria del partido político que más ha votado la ciudadanía. Y ahí lo dejo porque son las 19:45 horas (Ya le contaré pasados 180 minutos). Hasta entonces, muy buenas noches. Prometo volver.

         Y he vuelto aunque  algo cansado de escuchar que han ganado todos los contendientes al Congreso, me refiero a PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos.

         ¿Y el Senado? ¿Sirve o no? Mañana veremos si es importante que el PP haya obtenido mayoría absoluta en la Cámara Alta.

         Buenas noches.



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