martes, 29 de diciembre de 2015

El medio güisqui de Rajoy




 Con este tremendo sarpullido que gozamos los españoles durante estas fiestas a causa de las posibles combinaciones para formalizar el gobierno o desgobierno del Reino de España y las elucubraciones que se traen por Cataluña para intentar crear su propia República, ha podido pasar de largo que a nosotros, los jubilados, el actual Gobierno en funciones, presidido todavía por don Mariano, nos ha subido la pensión un 0,25%, poca cosa pero algo es algo y al menos, por mi parte, me conformo con el medio güisqui mensual que supone tal incremento salarial; prometo que un día al mes brindaré por el detalle, mientras degusto el líquido.

         Qué me está ocurriendo, pienso una y otra vez, que cada día que pasa me cae mejor el supremo gallego y sus cachazas; no sé, lo he visto y escuchado en la rueda de prensa que, sin plasma de por medio, ha realizado hoy, al tiempo que se sometía a las preguntas de la “canallesca”, y me ha parecido, que sin inmutarse, ha conseguido dar respuestas de hombre de Estado y no de político de Turno; otra cosa es que cada uno vea la situación de forma diferente.

         Lógicamente las distintas “cavernas mediáticas” de izquierda y derecha han blandido la espada los primeros, mientras los segundos han repicado las campanas más de la cuenta; lógico desbarajuste de los que toman los prismáticos al revés y tan solamente miran u oyen lo que conviene a sus intereses que, dicho sea por mi parte, no es el medio güisqui de marras.

         España no está en condiciones de volver a repetir otras Elecciones Generales, un lujo innecesario y costoso desde mi particular punto de vista, sino que con los números de las elecciones del 20-D los líderes de los diversos partidos políticos están obligados a formalizar un pacto estable por la gobernanza de este país; no vale la búsqueda de aventuras, el bloqueo a la lista más votada o el rechazo a la persona, propio del más puro estilo nazi, sino arremangarse bien alrededor del carro encallado en el barrizal y, todos a una, tirar del mismo para intentar sacarlo del lodazal.

         Altura de miras o visión de Estado, le llaman a eso

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