miércoles, 23 de diciembre de 2015

El "carajal" electoral




Ignoro si Mariano Rajoy era sabedor del “carajal” que se iba a formar en España tras las elecciones del pasado 20-D, pero si lo sabía hizo muy bien, aunque fuese criticado por los grupos parlamentarios de la oposición, en aprobar los Presupuestos Generales del Estado que al menos, y mientras se logra un acuerdo o no para formar un nuevo Sanedrín, los servicios básicos -educación, sanidad, pensiones y pagas de funcionarios están aseguradas- están asegurados hasta que podamos salir del laberinto donde nos hemos metido en uso de nuestra sacrosanta libertad; gracias, gallego.

         Toca mover ficha a don Mariano, hecho que está ocurriendo en estos momentos en su conversación con Pedro Sánchez, y posteriores líderes de este complejo Congreso que ha salido de las urnas; lo tienen difícil los dos para ponerse de acuerdo, a no ser que una lúcida e instantánea locura los ilumine y digan: por el bien de la España y la estabilidad conformemos una coalición al estilo alemán y salgamos del embrollo.

         Ciudadanos de Albert, disminuido al final de la guerrilla electoral, poco puede hacer, ya sabemos, aparte de abstenerse en la elección del gallego; y el PSOE, sí se vuelve loco -el poder fomenta locuras- podría conformar gobierno con Podemos e IU más todas las marcas que han acompañado a Pablo Iglesias, a saber, las “Mareas”, “Compromís”, “Ahora”, PNV, Esquerra, la antigua CiU y un canario que anda suelto en esa jaula de grillos en que se ha convertido la Cámara Baja.

         La otra Cámara, la Alta, la que todos dicen que no sirve para nada, ha quedado en poder de la mayoría absoluta del Partido Popular y, por tanto, es la mandatada para aplicar la suspensión de cualquier comunidad autónoma a través del artº 155 de la Constitución Española, y bloquear algunas reformas constitucionales que puedan llegar del Congreso.

         Reformas que, por cierto, son imposibles de llevar a cabo en el Congreso en los artículos más importantes y esenciales de la Constitución al no poseer los “rompepatrias” el número suficiente de escaños para llevar a cabo la quiebra y fin de la nación española.

         Ya andamos escuchando algunas animaladas por parte de “Podemos” como que el nuevo Presidente del Gobierno de España sea un o una “independiente”; venga que dé el paso el bravo o la brava que no dependa de nada y/o de nadie.

         Todo es posible, pero auguro que si el PSOE no se moja de verdad en la piscina de la responsabilidad estamos abocados a unas nuevas elecciones.

         Mientras tanto, aquellos Presupuestos, aprobados con el voto en contra de toda la oposición de aquellos tiempos, nos salvarán de momento.

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