sábado, 5 de diciembre de 2015

A qué soldado hay que salvar




El pasado sondeo del CIS ha hecho estragos en las filas del PSOE y más concretamente en su secretario general Pedro Sánchez; al mismo tiempo, la entrevista ligera de Bertín Osborne a Mariano Rajoy, con más de ocho millones de espectadores está poniendo en apuros al Presidente del Gobierno al que, por ello, los líderes de la oposición Iglesias, Rivera y Sánchez han declarado una guerra muy particular y antidemocrática jamás visualizada en ningún país del mundo, quiero decir que si no obtuviese la mayoría absoluta, algo que se ve como imposible, pedirían su cabeza aunque su partido fuese el más votado, o sea, que lógicamente “Podemos” no lo votaría para ejercer la Presidencia del Gobierno de España, el PSOE de Pedro Sánchez descarta un pacto a la alemana y Rivera, el “demócrata” Rivera nunca votaría al “apestado” Rajoy; este hombre, me refiero al actual Presidente, que ha plantado cara al problema político más importante y peligroso que ha tenido este país desde que se instauró la democracia, me refiero al culebrón de la independencia catalana y que, no hay que olvidarlo, ha salvado a este país del rescate europeo, al tiempo que está moviendo los hilos del problema sirio con gran prudencia, está en peligro de ver rodar su cabeza política por las jóvenes promesas.

         Sánchez que está a la baja ha propuesto un pacto entre “Podemos”, Ciudadanos y PSOE para desterrar de por vida al PP del espectro político, y llevar a España a situaciones sociales peligrosas como las que se están viviendo en algunos municipios nacionales.

         Y Rivera, el hombre al que algunos ven como sucesor de Adolfo Suárez, juega al despiste sin decir que de “esa agua no beberá”, por lo que se define como alguien que desea alcanzar el poder, o parte de él, mediante un ataque “ad hominem”.

         La “cosa” se está poniendo tan fea que no me extrañaría que la campaña, con la oferta que ha presentado Pedro Sánchez de “todos contra Rajoy” pueda volverse en contra de todos.

         Lo dejo ahí, mientras confío que la cordura vuelva a algunos “líderes” políticos que, como todo siga por esos derroteros, pueden llevar a este país a un auténtico conflicto de mayor envergadura.


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