viernes, 13 de noviembre de 2015

Pedro y Pablo




Pedro y Pablo fueron, sin lugar a ninguna duda, los dos sostenes que, tras la muerte del nacido en Belén prolongaron los dichos y hechos de él aunque con visiones distintas. Pedro circunscribió todas sus acciones al mundo de los judíos, mientras que Pablo llevó las enseñanzas de Jesús al universo de los gentiles, de tal forma fue sí que se puede afirmar que el de Tarso, Pablo, fue quien dio forma y teoría al Cristianismo bajo su concepción teórica del Cuerpo Místico de Cristo.

         Viene este desliz teológico al bis a bis que mantienen en la actualidad Pablo, líder de Podemos, y el Secretario General del PSOE Pedro Sánchez.

         Ambos están unidos por un mismo objetivo, a saber: situar a Mariano Rajoy en el limbo de los políticos, claro es que con algunas matizaciones. En su intento de “asaltar el cielo”, el poder, Pablo jamás ha bailado ni una sevillana con el Registrador de la Propiedad, mientras que Pedro Sánchez, en los últimos tiempos y con motivo del problema catalán, se ha introducido en un búnker con Rajoy, según expresión del que fuese novio de Tania, de la que por cierto casi nada se sabe al igual que de las perseidas que animan un par de noches de agosto.

         En la actualidad, Pedro Sánchez anda diciendo que no le importaría pactar, a partir del 20 de diciembre, con Pablo Iglesias porque este, dice el átono Pedro ha pasado del populismo a la centralidad, término divino de este concepto político, inexistente por cierto, aunque todos los partidos se definan como de centro derecha, centro izquierda, centro a secas o en la teoría mesiánica de Pablo Iglesias, esa de “arriba y abajo”, ellos se situarían en la mismísima mitad, todo plano, todos iguales para concebir un total aburrimiento de esta ya tediosa vida ciudadana.

         Y así, aunque Pedro anda en conversaciones amigables con Rajoy para que la ley se imponga por Las Ramblas catalanas, Pablo, muy al contrario, aboga por un referéndum para que la catalanidad defina su posición frente al separatismo de los romevas and company, descarto ya por completo al impresentable señor Artur.

         Así las cosas, no me extrañaría absolutamente nada que si el próximo 21 de diciembre el PSOE de Pedro saliese algo trasquilado por la ciudadanía, los barones y la baronesa Susana, oh Susana, le diesen un buen correctivo.



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