viernes, 6 de noviembre de 2015

El partido de las doce



Sin ser un auténtico forofo, debo afirmar  que soy un buen aficionado al fútbol; allá, por la Melilla de mi infancia, jamás había visto un partido de primera división por lo que mi equipo, además  de la Unión Deportiva Melilla, era el Atletic de Bilbao de los Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gainza, o sea, la llamada en aquellos tiempos “furia española”.

         El encuentro madre era el que jugaban la Unión Deportiva contra el Málaga C.F., un auténtico duelo entre las ciudades ubicadas a ambos lados del Mediterráneo y en el que los celestes jamás lograron vencer a los blanquiazules ni en tierras de don Pedro de Estopiñán o en las comandadas por Francisco de la Torre Prados; de ahí, la infancia marca para toda la vida, que siempre he tenido un cierto yuyu con el equipo de la ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia, Málaga, pero nada de importancia.

         Cuando fui destinado a pasar hambre en Dos Hermanas (Sevilla) en calidad de Maestro Nacional, jugaban en el Sevilla FC los melillenses Ramoní, mi vecino Pepillo y Payá, primo hermano de la “pastora”, mi esposa; ellos fueron los encargados de mi conversión al “palanganismo” porque me colaban en el antiguo Nervión, hoy Sánchez Pizjuán.

         Ser sevillista en Málaga es casi una heroicidad, aunque a un servidor los parroquianos del Gran Vía me tratan con cariño cuando los “palanganas” juegan contra el Real Madrid o el Barça, a los que desean que venzamos, cosa que puede ocurrir el próximo domingo contra el chuleta de Cristiano Ronaldo. Y es que en Málaga se es del equipo de la ciudad y de uno de los grandes, hecho que no ocurre en las orillas del Guadalquivir donde se es del Sevilla FC o se tiene la desgracia de ser seguidor del Betis.

         Por eso, aunque todas las noches lo escucho y con ellos me duermo, me cabrea muchísimo el llamado “Partido de las doce”, ya que el 99% de su tiempo lo dedican Manolo Lama, el simpaticón Tomás Guasch, el sibilino Emilio Pérez de las Rozas, Miguelito, Paco González, etc., a contar y cantar las desdichas y excelencias de Ronaldo, Messi, Benzema, Iniesta, etc., no dando alguna jarilla al resto de equipos.

         Estoy frito porque llegue el próximo domingo para escuchar cantar al madridista Lama un gol del Sevilla al Madrid o bramar contra una posible pitada a Benzema si el soso de Rafael Benítez se le ocurre alinearlo.

         Últimamente, esto ya es la repera, se le dé más cancha a Pablo Iglesias o a Albert Rivera que a “Chocoplancha”, el mejor jugador de la liga española; y para colmo al sevillista Prieto lo tienen de tapadera.


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