miércoles, 11 de noviembre de 2015

"Dura lex, sed lex"




Un servidor de ustedes y de la verdad es funcionario jubilado perteneciente al Cuerpo Técnico de Directores Escolares al cual se accedía por mérito, capacidad y publicidad con una serie de requisitos entre los que se encontraba una dura oposición para obtener plaza en él. Al PSOE de Felipe González no le agradaba nada esta fórmula para dirigir los colegios públicos y cuando tomó posesión en 1982 de la Presidencia del Gobierno español publicó un Real Decreto en el BOE por el que se “cepilló” dicho Cuerpo “por imperativo legal”, respetando los derechos económicos y de residencia de sus miembros; algo por lo que estaré sinceramente agradecido al señor Felipe porque desde entonces lo que se dice currar, nada de nada.

         Lo que deseo decir es que la ley es dura, y aunque nosotros no tuvimos culpa de creernos que estábamos facultados para ejercer la dirección de  un Centro Escolar, y tras el consiguiente recurso interpuesto, nos fuimos de patitas a la puta calle por aquello de “dura lex”.

         Algo parecido puede pasar a todos aquellos que en Cataluña a sabiendas, pero sin nocturnidad han vulnerado la ley y, para más inri, han prometido que seguirán haciéndolo pasándose por el forro de lo que sea la voluntad de la inmensa mayoría de españoles.

         Los que más saben de esto y por tanto los más preocupados por el intento de sedición de un conglomerado indefinible de políticos que han vulnerado el orden constitucional y que si siguen en esa afrenta al Estado de Derecho la pueden pasar canutas; allá ellos y su intento de sedición y de ruptura de una nación demócrata y plural donde la libertad, quieran o no, impera; pero resulta que existe libertad, pero no libre albedrío que lleve a cada hijo de vecino a realizar aquello que le venga en ganas.

         Ponerse frente al Estado de Derecho que nos dimos gran cantidad de españoles en 1978 puede traer graves consecuencias para los que lo intenten, así que no me queda la menor duda que tras el posible fallo del Tribunal Constitucional declarando fuera de la ley a los que se han saltado la misma no exista ningún ciudadano catalán de los llamados corrientes que  desee convertirse en mártir, hecho que desean Mas, Forcadell y el resto.

         Llegó la hora de parar la carrera que lleva al abismo de los inocentes, pero si algunos de los irresponsables políticos opta por seguir erre con erre que caiga sobre ellos todo el peso de la ley, pero, por favor, que no paguen justos por pecadores.

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