lunes, 2 de noviembre de 2015

Con lupa





Mientras Mariano Rajoy, con mucha vista, sea esta política o electoral, va invitando a todos los líderes de la cosa pública a mojarse sobre la cuestión catalana que se ha sacado el señor Mas de la manga y los farmacéuticos del Barça caminan hacia la ruina, los sondeos irrumpen ya todas las semanas para ir situando el mapa electoral según su leal saber y entender.

         Unos se definen claramente a favor de que la singularidad que pueda tener Cataluña no puede salir del marco legal que marcaron los linieres de mil novecientos setenta y ocho en el denominado por algunos “candado de la Constitución” y otros, los más osados, argumentan que hay que cambiar el terreno de juego de lo legal; aunque algunos insinúan sibilinamente que habría que delimitar un nuevo campo de juego o crear más de un campito de menores dimensiones.

         Lo que parecen ignorar los menos que lo que desean los ultras es jugar en un campo totalmente distinto cueste lo que cueste, aunque para ello tengan que saltarse la ley a la torera.

         Por ello, cualquier declaración que realicen unos y otros hay que observarlas con una gran lupa en debidas condiciones; por ahora, salvo que pueda estar equivocado, los más reacios a la creación de la República Catalana son PP y Ciudadanos, aunque el segundo deja la puerta abierta a una reforma constitucional, pero sin decir, salvo en el tema del Senado, qué hay que reformar de esto que nos ha ido tan mal, dicen.

         Al que más le gusta hablar de Reforma de nuestra Carta Magna es al socialista Pedro Sánchez, pero el hombre no define o no sabe bien lo que desea cuando habla de crear una España federal en la que se reconozca el hecho diferencial catalán, o sea, concebir a Cataluña como nación que, lógicamente, llevaría a sus habitantes a unos privilegios mayores de los que ostentan y, sin embargo, calla sobre los mismos en lo referente al País Vasco y Navarra y sus derechos forales que nacen en la Edad Media, al tiempo que calla cubre con un tupido velo la España pobre, ya saben, Andalucía, las Castillas, Extremadura y Canarias.

         Si uno toma la lupa para analizar lo que dice Pedro es la creación de una España federal asimétrica, o sea, desigual, hecho que contradice la más pura de las esencias socialistas.

         Serán necesarias varias lupas para ir observando y entendiendo las majaderías que dicen uno y otros; hoy le tocó a Pedro Sánchez, del que Susana, oh Susana, nos salve.

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