domingo, 11 de octubre de 2015

¡Tierraaa!





Tal día como hoy, por mañana, se celebra la Fiesta Nacional de España para conmemorar que un grupo de españoles pisaron un nuevo continente, América.

         Me imagino que existirán opiniones para todos los gustos, pero a una gran mayoría de españoles nos gusta que dicha gesta tenga un alcance de estas características; con todos los problemas derivados de ese descubrimiento, cualquier ciudadano de otra nación se sentiría orgulloso de tal acontecimiento, conste que el que esto escribe así lo siente.

         Sí, ya sé que no todo fue bueno y que se cometieron algunas que otras atrocidades, toda conquista lleva aparejada sus problemas; pero fueron otros tiempos, como también los de la llamada Santa Inquisición y las Guerras de Religiones, guerras que, por cierto, hoy siguen vigentes en gran parte del mundo.

         Pero nada puede enturbiar el hecho histórico de la hazaña realizada por aquel grupo que se lanzó al Atlántico para otros menesteres y se encontró con lo ignoto. Gloria y honor, pues, a ellos.

         Es seguro que en algunos territorios del Estado español esta fecha pasará con mayor pena que gloria y, hasta me atrevería a afirmar que por sus autoridades con cierta desazón, pero esto ya lo tenemos que dar como un hecho natural y consustancial con el hecho de ser español y sentirse otra cosa distinta; de manera que a no enfadarse por culpa de los intransigentes y cada uno a pasarlo lo mejor posible.

         Ya ven que Pablo Iglesias, al que ayer vi y escuché en su Sexta del alma, no va a asistir a esa especie de recepción que da Felipe VI y a la que ha sido invitado porque allí, según él, no se le ha perdido nada. Oh Pablo!, que desea que Felipe VI se presente a las elecciones generales del 20-D para que sea proclamado, si resulta electo, Jefe del Estado; pues sí se pueden decir idioteces antológicas de ese tamaño y lo bueno y esperanzador es que no pasa nada, y menos aún si es entrevistado, en el colmo de la desfachatez, en su amada Sexta por su amigo Juan Carlos Monedero.

         En fin, enhorabuena a todos que lo deseen y mi comprensión a los que no se alegren de aquel grito de: ¡tierraaaaa!

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