jueves, 8 de octubre de 2015

Ilusos sí, pero gilipollas: no




Viejo y chocho, por tanto infantil, me atrevo a asegurar que lo mejorcito que he visto en el PP durante estos cuatro años han sido dos hechos que, por importancia, son: el haber seguido cobrando mi pensión de jubilado con absoluta tranquilidad y ver el baile que se echó el otro día, para mí que fue ayer o antier, la vicepresidenta Soraya de Santamaría en el programa “El Hormiguero” de Antena-3, y es que además de llevar fenomenalmente el ritmo bailaba con todo su cuerpo incluidos sus ojos y ese mohín que le caracteriza; vamos que a Iceta el del PSC lo dejó a la altura de una babucha.

         El tema es que algún que otro u otra enterad@ puede creer que me conformo con poco por concurrir en mí las dos calamidades que me atribuyo al principio de este “copo nuestro de cada día”; pues no, no es así porque he estado escrutando el resultado del último sondeo del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) en el que se mide el estado de bienestar personal con la que la sociedad española ha visto el buen hacer de los nuevos alcaldes y presidentes de comunidades extraídos del salmorejo de siglas que cohabitan por estos lugares.

         Y así, porque sí y porque nos la quieren hacer tragar aunque sean dobladas, el alcalde de Ceuta (PP) ha obtenido la mejor calificación ciudadana, y le siguen Ada Colau (Barcelona), Manuela Carmena (Madrid) y Ribó (Valencia), cosa que no puedo creerme de ninguno y ninguna de los relacionados.

         Y es que resulta que el sondeo está realizado, pueden leerlo en la letra chica, entre el 27 de mayo y el 8 de junio (téngase en cuenta que las elecciones fueron el 24 de mayo) y claro resulta que la mayoría de los alcaldes, alcaldesas, presidentes y presidentas todavía no había tomado posesión de su cargo ni habían hecho “na de na”; por ejemplo, tanto Carmena como Cifuentes estaban en la panoplia del deshojar de las margaritas que les auparan al muy extraño orgasmo del poder.

         Después ya todos tomaron posesión, siempre después de las entrevistas realizadas en el sondeo, y cada uno y una hicieron lo que pudieron: fichar al sobrino, colocar a su pareja, dar cobertura cultural a Zapata, ir en Metro, decir sí pero después no, etc.

         Ahora bien, si el CIS lo que ha querido comentar es el estado del subidón de alegría del ciudadano porque los y las anteriormente citados han llegado a la cumbre del poder, la cosa o calificación pues sí, bien, normal, cada uno, según su cuerda política, se siente bien representado.

         Pero lo otro, lo que parece desprenderse de las conclusiones del CIS es extendernos a todos los españoles el certificado de “gilipolla mayor del Reino de España”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario