miércoles, 7 de octubre de 2015

Dos más dos no suman cuatro




Tras múltiples escarceos y devaneos para que Podemos e Izquierda Unida pudieran presentarse en santa comunión ideológica el próximo veinte de diciembre, día de lloriqueos y jolgorios, Iglesias y Garzón han roto toda posibilidad de ir hermanados; tal ruptura es, por una parte, una conclusión obtenida por los seguidores de Pablo tras el desastre electoral de dicha coalición por tierras  del cava, y también lo es por esta manía “podemista” de buscar la centralidad, imposible por cierto por mucha magia que tenga la palabra.

         De manera que a mucha honra, Alberto Garzón seguirá con la histórica mochila que tantos y tantos han llevado con gallardía y honor, y que “los de arriba y abajo” miraban con inquina o, tal vez, con cierta envidia.

         Me alegro en parte de que el casorio no se haya producido, y si lo hago es por el tanto por ciento de soberbia, pecado capital, que se ha introducido en los círculos morados y que le hacen creer que son los mejores sin mezcla de mal alguno.

         Y digo en parte porque este fraccionamiento de la izquierda, si es que Podemos lo fuese, beneficia a la derecha, o sea al PP, Ciudadanos y PSOE porque, aunque con matices, el trío anterior es la derecha a la que llaman centro derecha y/o centro izquierda; a esta altura de la película ya sabemos que IU es la izquierda, y Podemos es un gran interrogante a descubrir.

         Pero por otra parte no me alegro nada porque con este divorcio ideológico, ya digo, si Podemos fuese de izquierda, las matemáticas fallarán abrumadoramente pues dos más dos dejarán de ser cuatro para ser dos y dos, o sea, supongamos que en toda España Izquierda Unida obtiene dos millones de votos y que el personal de los círculos morados se hace con la misma cantidad de voluntades, pues bien ambas cantidades no suman sino que restarían cantidad de escaños a ellos mismos; de manera que las derechas estarán frotándose las manos.

         Bueno, tampoco tengo motivo para preocuparme en demasía por la falta de miras de ambas organizaciones, especialmente por la ciega soberbia de Pablo Iglesias que se cree el Mesías que puede destronar a la “casta”, cuando esta tiene cantidad de tiros dados a lo largo de su ya dilatada historia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario