martes, 20 de octubre de 2015

Decires de la política española




Bien haría Rajoy en pensárselo un par de veces si asiste o no a un posible “pegado y cortado” a cuatro con Évole para discutir de verdad sobre las cosas que interesan a los españoles; y lo digo porque si va a la cafetería debe estar preparado para el acoso y derribo, y si no va pues igual porque quedaría light ya que confesado por parte de Iglesias y Albert que ambos han pagado alguna vez en negro, ya saben el fontanero que dice 50 pavos es lo que cuesta el arreglo de la zapatilla y se le paga y punto y no se pide el IVA; y dado que Sánchez el del PSOE ha admitido que en su primer trabajo cobró dinero en negro y, por tanto no lo declaró a Hacienda, quedaría muy ridículo que el gallego dijese “yo siempre he cumplido con mis obligaciones fiscales”, o tal vez, cualquiera sabe, pudiera ser que lo mejor es que no asistiese ni a uno de dos, tres o cuatro, porque los de la oposición, aunque levemente, ya se han retratado como defraudadores del fisco.

         Sea a dos, a tres o a cuatro lo mejor es que se realice el posible debate de forma seria y ordenada, y no buscando el lucimiento de presentador o de la cadena de televisión donde se realice la traca que, quiera o no el presidente del gobierno, irá dirigida contra el mal hecho persona con apellido Rajoy.

         Claro es que si Albert, el gran mimado de la política actual, no le pidió al fontanero el IVA por la chapuza y, según dijo, aumentará el IVA del pan y la leche, a este señor en los EEUU, por poner un ejemplo, lo tendríamos noqueado en cualquier cuadrilátero político donde se discuta en serio; a Pablo Iglesias hay que dejarlo al hombre, por ahora, tranquilo pues está cansado, muy cansado de tanto trabajar por España en el Parlamento Europeo enarbolando una serie de medidas que, aunque desconocidas por nosotros, conseguirán alcancemos las más altas cotas de responsabilidad desde la centralidad que ahora proclama

         Por parte de Pedro Sánchez, éste sí que sabe, no hay nada que le pueda dañar pues para eso ha fichado a su propio azote, Irene Lozano, masoquista que es el chico y, aparte de la ex de UPyD, se ha sacado de la chistera una triada de promesas que le encumbrarán a La Moncloa, a saber, continuar con la reforma laboral del gallego -eso nos puede salvar-, que los hijos de los cristianos vuelvan a las catacumbas de las catequesis y reformar la Constitución a fin de conseguir una España federal y asimétrica donde se premie a los ciudadanos en función de su lugar de nacimiento, o sea, una Cataluña bien retribuida con rango de nación y una Andalucía almonteña con rasgos de aldeana.

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