jueves, 29 de octubre de 2015

"... culo veo, culo quiero..."

Que el título de este “copo” no quiere decir lo que ustedes piensan, o sea, que cachetes femeninos que vos vislumbran, sean sólidos o melifluos,  van a por ellos, con perdón de las santas feministas que pululan por doquier, o que son apetecibles por los santos machistas que adornan el censo electoral; no es eso lo que deseo decir, aunque tampoco es muy informal el asegurarlo pues nadie está libre de dejarse llevar por los instintos más primarios que puedan existir, sino que este dicho castizo ha sido pronunciado por el bellotari mayor del Reino de España, señor Rodríguez Ibarra, en una entrevista del rey de los fósforos, el discreto Carlos Herrera ante una pregunta sobre la independencia de Cataluña, o sea ante ese deseo de cuatro chicihinabos, o cuatro mil o cuatrocientos mil que desean convertir a Cataluña en una República para arruinar a los miedosos catalanes y españoles que se achantan ante la osadía de unos pocos que se arropan ante las CUP, las listas vaticanistas y el mariconeo de “Podemos” que, para quedar bien con unos y otros, ha partido el voto y ha dicho que sí quiere ser independentista pero que no desea serlo, dicho de otra forma ha encendido una vela a Dios y otra al Demonio sin saber un servidor de usted, de la vida y del amor quién es el Demonio o Dios, para qué hablar de las CUP que pueden llegar a ser capaces de votar al señor Artur Mas, el conseguidor tapado del 3%, con una horquilla en las narices para que la heces no consigan penetrar las mucosidades de tales señores.

         Ante tamaño acontecimiento o cataclismo que nos puede llevar al descalabro de no llegar a final de mes, seamos catalanes de pura cepa o españoles de cepa pura, con cinco euros en el monedero, Rajoy, el hombre tranquilo, está hablando, o al menos intentándolo hablar con Perico Sánchez y el guapera de Ribera, Albert, para saber qué hacer ante la chulada de los que se creen campeones de la osadía a la hora de ciscarse en la Constitución; bien es cierto que Pablo Iglesias, el adalid de “Podemos” anda clamando al tierno gallego para ser invitado a la solución, pero como este hombre que lloriqueaba, me refiero a Pablito, lloraba por no ser invitado por el Borbón de turno a la recepción de la Fiesta Nacional -12 de octubre-, y una vez que encontró la invitación entre los mensajes “no deseados” dijo que no iba porque no le salía de sus envejecidos calostros, el gallego estudia con parsimonia de violines azules si llama a consulta, después que la mitad de los podemistas catalanes dijeran que sí a la República Catalana y la otra mitad, con la mirada bizca de Trueba, el que introdujo en la bolsa de la hipocresía unos cuantos miles de euros de todos nosotros y ustedes a pesar de no sentirse español durante trescientos segundos, lo que ya es cara.

         Déjelos usted, señor Rajoy, que se consuman en su hipocresía y actúe, o sea, aplique lo que le otorga la Constitución, eso que llaman el “candado del 78” y que salga el sol por Antequera que, mire lo que son las cosas es por donde sale hasta hoy.

         Aplique la ley de una puñetera vez señor Rajoy, pues creo que eso es lo que deseamos la inmensa mayoría de los españoles que deseamos que toda la ciudadanía sea igual ante la ley.




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