jueves, 1 de octubre de 2015

"Convocatoria cívica"




España, vieja y chocha, desea salir del ostracismo y de la casta política que durante más de treinta y cinco años “mangonea” a esta sociedad complaciente con ella misma, y por ello surgen como amapolas en los campos de trigo las “mareas, “ahora en común”, “ganemos”; aparte claro es de “Podemos” por la banda izquierda y “Ciudadanos por la derecha que parece se consolidan, con sus más y menos, para aterrizar en el Congreso de los Diputados, en el diciembre más incierto que se prevé, junto a los de siempre Partido Popular, PSOE, tal vez IU, las minorías vascas y catalanas, con su babor y estribor, un par de canarios, otro de gallegos, algún navarrico y cero andaluces en ejercicio activo por su tierra.

         “Podemos”, la esperanza morada, tras el batacazo que se ha pegado en Cataluña con su alianza con la IU culé, lo tiene claro: ni la más mínima sopa de letras en su candidatura. Ello hace, o al menos es lo que se desprende de maniobras que están teniendo lugar, que algunos estén buscando la manera de dar la lata a cualquiera con tal de sentarse en el Congreso y disfrutar, porque en el Congreso, no digamos en el Senado, se pasa morrocotudamente a excepción de aquella tarde y noche del 23-F de 1981 que algunos lo pasamos francamente mal, pero que nos ha dado carrete para contar nuestra particular batallita durante años y años.

         Es por ello que nace “Convocatoria Cívica” con el fin de, según sus fundadores Mayor Zaragoza y Baltasar Garzón, “combatir la involución democrática que va de la mano del Partido Popular, de la extrema derecha creciente y la jerarquía católica más reaccionaria”; principios fundamentales y novedosos en proclamas más o menos revolucionarias.

         Nada en contra y nada a favor de tales argumentos que, por repetitivos, han pasado a ser obsoletos; aún más si cabe al ver que Federico MZ que tuvo claros amoríos con el franquismo, diputado constituyente por UCD, europarlamentario por el CDS, Director General de la Unesco por el PSOE, etc., es incansable por edad y conocimiento; junto a él, se encuentra el juez Baltasar Garzón, inhabilitado en su función, número dos por Madrid con Felipe González y Diputado electo que, no viendo sus ambiciones políticas colmadas, dimitió y al día siguiente marcó con tiza una X, la de Felipe, para ir a por él.

         Con ellos Cristina Almeida, Gaspar Llamazares, el cura Chamizo, Beatriz Talegón y algunos más, cuyos nombres silencio porque viven a la vera de mi casa.

         O nos salvamos de verdad o nos hundimos del todo; ustedes, queridos lectores, tendrán la palabra.



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