miércoles, 28 de octubre de 2015

Cataluña, Cataluña y Cataluña


Pues sí, queridos y queridas, toca hablar de Cataluña, lo demás, por muy importante que sea, puede esperar; ya ven, si no hay jamón pues salchichas de las que dicen los expertos que producen cáncer; si no hay un buen paté, pues una hermosa rebanada de pan con aceite y si no hay nada de nada, pues un hermoso botijo con agua que aplaque el hambre, la sed y nos ponga un vientre orondo en el que no quepa nada más.

         Pues por culpa de unos desalmados de la ley, todos aquello que abarcan desde las CUP que desean nuestra salida del euro hasta los corruptos de Convergencia que quieren tapar con actos insólitos las cloacas del 3% de la derecha catalana, muy en especial del clan de los Pujol, han dado un salto ilegal hacia una meta inaceptable, la independencia catalana, que llevaría a la ruina de España y por tanto de miles de hogares españoles entre los cuales, por supuesto, se encuentra los españoles que viven en Cataluña.

         Todo ello está perfectamente preparado con alevosía y premeditación para que  el problemón, nuestro problemón, crezca de forma inusitada cuando se han disuelto Congreso y Senado y tenemos un gobierno provisional que convoca elecciones generales, pero el Estado de Derecho, ese en el no cree la mariconada de las CUP, la derecha corrupta de Convergencia y la beatífica gente de Esquerrra, dejemos aparte al fantoche del tal Romeva, número one del conglomerado separatista del que la señora o señorita Forcadell, presidenta del Parlamento de Cataluña desde el que la tal Forcadell ha proclamado la República Catalana, aunque siga trincando unos miles de euros mensuales, por mor de sus ovarios bien colocados; pero claro, resulta que se han disuelto las Cortes pero siguen vigentes con pleno derecho legal, legítimo y democrático a través de sus Comisiones Permanentes, o sea, que no hay vacío de Estado, proclamarán los antídotos necesarios para que la fechoría catalana soberanista no llegue a ciscarse en el soberano pueblo español.

         Por ello, y con plena asunción de que mis facultades mentales se encuentran en buen estado, apelo al presidente Rajoy, sea tachado de electoralista o no, introduzca, entre tanto desalmado que apela al sentimiento pseudonacionalista, un puro legal y constitucional ante la bazofia reinante para detener semejante latrocinio que pudiera llegar a conseguir que, un servidor de la España constitucional, tenga que solicitar un pasaporte para visitar Tarragona.

         Que ya está bien, que el trullo o los trullos, las cárceles, están sedientas de que entre sus muros se encierren auténticos tahúres de la legalidad democrática.

         Por favor, no se arrugue señor Rajoy.




No hay comentarios:

Publicar un comentario