martes, 6 de octubre de 2015

Beber para ver y vivir




Digan lo que digan los puros de corazón y los impuros en general no hay nada mejor que sobrepasar la línea normal de lo puramente correcto a la hora de beber algo de alcohol, en las distintas formas de güisqui o ginebra o vodka, para comprobar que este cúmulo de mentiras al que llamamos mundo es lo más vil que uno pueda suponer.

         Si usted, tú, ve la realidad de este mundo desde una perspectiva de normalidad no existe ningún problema a la injusticia que convive con nosotros, peri si tú, usted, ve esa misma exactitud de las cosas desde la injerencia de esa idiotez que llaman una copa de más -qué será tamaña gilipollez- entonces comprobarás que el hombre o mujer que manosea en el contenido de un contenedor, donde tú o usted depositamos las sobras de nuestras comidas de más, todo se vuelve en un resplandor revolucionario que nos incita, a mí al menos, a decirles a ellos, mujer u hombre, levanta tu dignidad y ve a por ellos, ellos son yo o usted o tú.

         Si pagas lo consumido y te vas y buscas refugio en tu hogar donde puedes encontrar desde una exquisita loncha de jamón hasta una seca pero deliciosa mojama, todo tu afán revolucionario se ha ido por la borda; pero si le echas algo de valor o locura al estropicio de la dignidad humana entonces, en compañía de aquel con el que bebes, la alienación con el sistema que nos hemos dado se retuerce y, aunque los amigos te digan “no, Pepe, no salgas”, tú haces oídos sordos a los cantos de sirena  y vas en busca del buceador de contenedores y le invitas a beber contigo,

         Él no te comprende, tampoco los amigos y menos aún el propietario del local, pero como eres un buen cliente piensan que son cosas o detalles de un momento dado, y acceden, con cierta precaución, a que él o ella, se tome contigo una Cruz del Campo y un rico bocadillo de un mejor Joselito.

         Entonces te sientes persona, no revolucionario de un instante, sino  repleto de humanidad al que la palabra fraternidad ya no es un añadido o cosido más, sino que forma parte de ti; es por ello que nacen palabras de alivio en los demás para que te tranquilices, te tomes un café cortao o….

         Es en ese momento cuando empiezas a reírte a mandíbula abierta de Rajoy, Sánchez, Alberto, Iglesias, Garzón, Mas y la madre que los parió, y en el fondo te alegras que un par de amigos te ayuden a llevarte a casa para poder penetrar la cerradura con la llave de la vivienda.

         La llave, cuál será la llave de la justicia; por ello, por si me olvido de ello, lo escribo ahora bajo los efluvios del santo alcohol y con la sola compañía de un pitillo que se ha consumido.

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