lunes, 14 de septiembre de 2015

... y del cantón de Cartagena... qué?





Todo es diferente y, sin embargo siempre pasa lo mismo, o sea, el tiempo; y además se afirma que el tiempo viene a actuar como un bálsamo que todo lo cura, hasta la locura de amor.

         Pues no sé si dicha afirmación es en verdad cierta, ya que por mucho tiempo que pase la sociedad en general y en particular el individuo, el menda entre ellos, siguen sosteniendo  con auténtico estoicismo el mismo cúmulo de majaderías, a saber: que las cosas cambiarán.

         Y no es así, todo permanece inmutable o lo que sería peor: todo cambia de pe a pa, pero uno sigue machaconamente pensando y actuando exactamente igual que hace cinco, diez o quince años, etc., o si cambia algo, ya saben, a peor.

         Aunque viene de más atrás, el hecho es que de Cataluña, a excepción del señor Lleida, se siguen dando exactamente las mismas constantes que, más o menos, vienen a ser las siguientes: existe en buena parte de su ciudadanía un deseo con algo de miedo por emanciparse de España, otra parte parece que sí pero es que no, y los hay que a rajatabla están en contra; todo ello ocurre por aquellos lares.

         Y fuera de ellos, o sea: por las Castillas, Andalucía, Extremadura, etc., a excepción de Euskadi, los hay de todas las leches, o sea, a los que les da exactamente igual, los que luchan por la unidad de la patria, aquellos que creen que se debe poner en práctica el derecho a decidir y los que pasan de todo.

         Los de Euskadi, no, los vascos están al acecho de lo que pueda ocurrir por tierras de la sardana para, a renglón seguido, buena parte de ellos pedir lo mismo que algunos solicitaron reventando nucas y “lapando” coches a doquier; claro es que si suponemos que Cataluña se larga y Euskadi le sigue, a continuación los navarricos podría ir a por todas, al tiempo que el Estado Islámico podría anexionar Andalucía a su expansión territorial; por lo que España, suponiendo que Galicia con su bilingüismo dijera “aquí estoy yo”, y sobre los Países Catalanes, ya saben, Baleares y el actual Reino de Valencia junto al de Aragón, quedarían bajo el mando del emperador Artur; y así las cosas nunca hay que olvidar al cantón de Cartagena que en cualquier momento puede declarar su República.

         Nos quedaría Madrid, ancha es Castilla y parte de la cornisa Cantábrica.

         Todo puede ocurrir, pues todo tiende a empeorar con el transcurrir del tiempo.

         Si lo sabré yo.

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