martes, 22 de septiembre de 2015

SUEÑO DE NIÑO




SUEÑO DE NIÑO
                
                                A Melilla, en mi niñez y adolescencia           

Los rizos de mis recuerdos
que me corren por las venas
los beso como a las flores
por el parque de Lobera,
parque de pequeños novios,
de novios de adolescencia,
de niños de la ‘rabona’
de soldados y doncellas.

Recorro con lentos pasos
dédalo de callejuelas
con olores de otros siglos:
la pequeña ciudad vieja:
la conozco por el Pueblo,
por el sabor de sus piedras,
más que Pueblo, firme roca,
es de Melilla su esencia.

Las personas en racimos,
los frutos de las chumberas,
gladiolos del Parque Hernández,
aroma de rosas tiernas.
Regulares, legionarios
rebuscando tres monedas
para pagar cuatro chumbos
a guapa mora morena.

Colegio de los Hermanos,
aprendiz de vieja escuela,
te llevo sobre mi vida
tú conduces mi existencia.
Forjaste sin tú saberlo
los recuerdos de mi tierra
que penetran por los aires
disipando viejas nieblas.

(De la Antología “Donde el viento silba nácar
de José García Pérez)

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