lunes, 7 de septiembre de 2015

La margarita catalana: sí, no, sí...




Hoy se ha hecho pública la primera encuesta seria, Sigma, sobre los comicios catalanas que unos desean que sean lo que deben ser, elecciones al Parlamento para formalizar un Gobierno autonómico, y otros buscan convertirlas en un plebiscito para realizar su independencia y proclamar la República de Cataluña.

         Los seres pueden dividirse en tres grandes grupos, a saber: calientes, fríos y tibios. No se preocupen pues no pienso escribir un tratado sobre este trío de actitudes, allá cada uno con su forma de ser; sin embargo, me viene muy bien para analizar los resultados del sondeo en cuestión.

         Los calientes son para mí los independentistas y/o soberanistas que se rejuntan todos bajo un mismo paraguas, a excepción de las CUP, en una sola candidatura de nombre “Junts pel Sí”, es la de Pep Guardiola, Artur Mas, Romeva, las monjas vaticanistas, Oriol, etc., o sea otra vez, derechas, izquierdas, entrenadores de fútbol, monjas, ultra derechas, ultra izquierdas y “charnegos conversos de la tercera generación”.

         Los fríos o ideólogos, aquellos que sí les importa la mezcla de ideales políticos y que son principalmente el personal de Podemos, Partido Socialista Catalán, Ciudadanos, Partido Popular y los restos de Unió.

         Tras ellos se encuentran los tibios, o sea, a los que toda esta martingala les importa menos que un rábano y se quedarán tranquilamente en su casa el día 27 de septiembre viendo una buena película como si tal y a la espera, sin tensión alguna, de lo que pueda ocurrir aunque algunos de ellos se unan al día siguiente delante del muro de las lamentaciones para llorar su tibieza.

         Siendo numerosos los tibios, menos los fríos y los calientes los últimos, el señor D’Hont, como decía hace días en uno de mis “copos”, hace que el fantoche de Romeva, y digo fantoche en plan fantasma tras el que se esconde el emperador Arturo en la lista de los calientes, puede ser el vencedor de los comicios aunque le falta un par de miles de tibios para alcanzar la mayoría absoluta, sacar pecho, ir a la balconada de marras y autoproclamarse Presidente de la República de los que se dejan “robar” por España.

         Así están las cosas según Sigma, que no es una máquina de coser como lo fuese Singer, aunque puede ir a peor según la ley Murphy.

www.josegarciaperez.es

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