miércoles, 23 de septiembre de 2015

Entre otros




El “entre otros” es una argucia periodística para no relacionar el nombre de alguna persona que, por la razón que sea, moleste o se haga imposible nombrarla dado el numeroso público que asiste a un acto o firma una declaración pública de apoyo a los exiliados sirios o de dimisión de cualquier ministro de turno; es, pues, una de las argucias más empleadas para salir de un posible atolladero el silenciar a aquel o aquella que de momento no nos interesa relacionar.

         A un servidor de ustedes y de la verdad, por regla general la mía -para qué engañar-, me entra un cabreo sordo cuando me veo entre ese par de comas que encierra a una generalidad silenciosa; puede ser, no, seguro que es porque me gusta ser protagonista no ya por mi nombre, Pepe, y apellidos, García y Pérez, que nada dicen y/o suman al pronunciamiento, sino porque soy colocado entre auténticos fantasmas de la vida, aunque también existen entre los sí nombrados como Dios manda y que, por regla general, son los autores del comunicado de marras.

         Ignoro si a mis posibles lectores este decoroso desdén les trae al pairo y es de su agrado pasar desapercibido y anónimo por esta esquina de nuestra existencia; pudiera ser que sí, pues la mujer que más sabe de esto, mi “pastora”, no le interesa para nada “figurar” aunque hace casi sesenta años fuera la figura más deseada para el que intenta hilvana un “copo” sin importancia pública; aunque no tengo más remedio que afirmar que son los más difíciles de crear ya que, por ejemplo, tratar sobre el insulto totalitario que ha recibido el Presidente del Gobierno de España, con perdón del señor Trueba, en su paseo por Reus es de lo más facilón.

         Existe por ahí una organización o asociación a la que creo pertenecer que se preocupa, dentro de lo que cabe, por conseguir, a través de arte de la palabra, o en cualquier otra faceta, el ser solidario con los demás y aunque la palabra no mueve al mundo, pues para tal misión son necesarias, al menos, una palanca y una revolución, no deja de ser utópica, por ello encantadora, ese deseo de transformación de la sociedad.

         En fin, doy por terminado el rollo pero con la petición que por aquello de ser artistas los redactores de comunicados sean capaces de inventar otra forma más delicada y novedosa para meter en el mismo saco, o sea, entre dos comas, a personas totalmente diferentes.

         Gracias de antemano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario