martes, 22 de septiembre de 2015

Ante el 27-S



Nos encontramos a un tiro de piedra del próximo 27-S, día de cierta incertidumbre política por lo que pueda ocurrir tras los resultados de las Elecciones Autonómicas para formar el Gobierno de la Generalitat, elecciones que por arte de birlibirloque de algunos magos del engaño desean convertir en una especie de elecciones plebiscitarias para intentar conseguir una supuesta independencia de Cataluña o, al menos, iniciar un proceso que pueda llevar a tal hecho si así lo desea la mayoría de la ciudadanía catalana.

         Y en eso estamos y por ello la Bolsa, ese parámetro que mide la cobardía del parné y la usura de los adinerados, ha iniciado, al igual que la bolita de sauco alrededor de la ruleta, una huida de dividendos ante el temor que, en lugar de que la esferita frene su baile mortal en el 32, rojo, para y pasa, lo haga en el 0, o sea, en la nada o interrogante de saber qué nos jugamos al elegir sentimentalidad o raciocinio.

         La “cosa”, entiéndase por cosa la gestión política y económica del “rey Artur”, le ha ido mal a los convergentes de papá Pujol, aunque no a sus monederos, y para salir del atolladero en que se encuentra la corte ha realizado una salida hacia delante conformando una candidatura sentimental denominada “Juntos por el Sí” en la que no existe mezcla de raciocinio alguno, batiburrillo que, según sondeos que se mastican, puede otorgarle una gran mayoría, que junto a la formada por las CUP -formación de locura radical que desea salir de Europa y mandar al euro con viento fresco-, podría conformarla, la mayoría, absoluta en votos y ciudadanos que se acerquen a las urnas.

         Ante la diarrea mental que barniza el paseo de Las Ramblas, empresarios de fuste, banqueros y pequeños comerciantes intentan insuflar píldoras zeninas para que los todavía estreñidos depongan excrementos por todo lugar, lo que podría suponer en estos tres días que faltan para el desatasco surjan más ciudadanos que voten a Romeva, Oriol, Artur, Pep y a la monja vaticanista por aquello de que ya perdidos, de cabeza al río, pero eso sí: con la máxima dignidad.

        


         En realidad, perdonen mi charanga, no creo que ocurra nada que ponga en peligro la unidad de España y pudiera ocurrir que, con tanta purga de zeninas, todos salgamos más limpios después que las heces sean expulsadas.




        

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