sábado, 29 de agosto de 2015

La resurreción del 3%



Lo apalearon, murió y resucitó. Y para recordar tales sucesos, en algunas localidades, caso de Málaga, año tras año son recordados aquellos hechos acaecidos en Jerusalén hace unos dos mil años. Durante la representación de los mismos, parte de la ciudadanía lo pasa bien o mal, según se mire, y la otra parte aprovecha la ocasión, si puede, para echar unos días de tranquilidad pero como el protagonista que da lugar a todo este tinglado de sillas y cascarúos se definió como señor de un reino que no es de este mundo, realmente nada de ese cotarro influye en el entorno de la cotidianidad.

 Y así pues, siguen los parados igual que estaban, los enfermos tirando de su particular pasión, las personas normales viviendo en un mundo anormal y los políticos, como siempre, viéndolas de venir para dejarlas pasar.

         Ayer se hizo público el numerito del 3% catalán, o sea, la mordida, según Maragall que los lugartenientes de Pujol daban a todo empresario que iniciase una obra y requiriera el papeleo oficial de la Generalitat; y digo que se hizo público y latente porque la Guardia Civil se personó en la sede oficial de CDC y algunos ayuntamientos “convergentes” entre el regocijo de sus adversarios políticos.

         Con seguridad que tanto lo hombres y mujeres del PSOE como los del PP habrán realizado estaciones de penitencia para que los posibles hachazos afilados corten expectativas de votos de los hijos de Artur Mas y compañía separatista el próximo septiembre; pero ya veremos en qué termina el tinglado.

         De manera que los tertulianos ya tienen carnaza, y la corrupción volverá a sus fueros; los tertulianos de las diferentes cuadras políticas cobrarán sabrosos dividendos por atizar o defender; a los columnistas se les volverá a ver el plumero con su parcialidad; y la canallesca se comportará haciendo honor a su nombre.

         Si usted, querido lector, tuviera tiempo, que no siempre es oro, y calderilla suelta podría asomarse a las “primeras de hoy y ya podría comprobar el signo con el que cada baranda de la prensa nacional trata este peliagudo asunto.

         Sin embargo, opinión muy personal, los partidos de fútbol entre grandes y pequeños, o sea, Barça y Málaga o R. Madrid y Betis, el aroma del principio de la Champions League  y el éxodo, para muchos, de las vacaciones al curro laboral conformarán una apisonadora que triturará cualquier intento de joder esa posible resurrección de la dignidad de nuestra sociedad.

         El personal, por desgracia, pasa de la corrupción, y lo que pide es que le aparten este cáliz de paro, de hipoteca, de subida de impuestos y del posible estallido final de la economía española.

         En fin, al pueblo le preocupa las cosas de este mundo, de este reino.



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