martes, 18 de agosto de 2015

Francisco Marhuenda




Cuando José María Aznar ganó las Elecciones Generales de 1996 y comenzó a parlar en catalán con Jordi Pujol en total intimidad, siempre aseguré que los citados comicios fueron ganado a pulso por “las mañanas de Cope” de Antonio Herrero, fallecido dramáticamente en Marbella, y El Mundo con su periodismo de investigación que tanto se echa de menos en la actualidad por parte de ese medio y el resto.

         En la actualidad, a una pequeña tacada de meses para celebrarse las próximas elecciones, Rajoy si no las pierde será debido a la labor del discutido hombre de derecha Francisco Marhuenda, doctor en Derecho y Licenciado en Periodismo; hombre político hasta el tuétano que formó parte de las extintas juventudes de UCD que, finiquitado el centro de Suárez, puso sus posaderas y entendederas en el PP, partido por el que fue diputado autonómico en Cataluña y ocupando puestos de responsabilidad en el gobierno de España en diferentes asesorías y siempre a la vera del actual Presidente del Gobierno, señor Rajoy, al que es leal hasta la saciedad.

         Y no lo digo por ser director de “La Razón”, sino por su asidua asistencia a las tertulias de la Sexta, lugar donde se cuece “Podemos” y se fustiga sin piedad, y a veces con razón, al Partido Popular.

         No es malo saber que la misma empresa que es propietaria de La Razón, prensa nítidamente de derechas, lo es también de La Sexta, cadena pura de izquierda “podemista” y algo de PSOE e IU pero en menor medida, o sea, juega a dos palos bien diferentes porque en una empresa lo importante son los dividendos y no la sistemática matraca del siempreigual de otros medios de comunicación.

         Creo que no soy de derecha, aunque es cierto que sí me agradaría conservar algunos valores que parece ser van camino de irse al garete; no le pasa igual a Marhuenda que es un liberal como la copa de un pino que un día y otro, con muchísima ironía, intenta, aunque a veces no lo consigue, limpiar toda la basura que otros tertulianos vierten sobre Rajoy; para ello, como decía, emplea la ironía, ese bello arte de poner nervioso al contrario al tiempo que una cínica sonrisa asoma por su rostro.

         De verdad que lo paso bien con sus finas ironías y esa manera de “atizar” a La Sexta que, de una u otra o por ser quien es el empresario, le da exquisitos dividendos.


        

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