miércoles, 19 de agosto de 2015

El veto a Matisyau




Matisyau, cantante judío, ha sido vetado por los “organizadores” del Festival “Rototom de Benicàssim” por promover el racismo; los responsables de este evento y algún que otro partido político deben ser fieles seguidores del dictador Franco que siempre daba la traca y la matraca con la conspiración juedeomasónica y no con el judío Marx, Carlos, el creador del marxismo.

         Pues resulta que los “tales” habían contratado al estadounidense Matisyau, famosísimo por sus interpretaciones de reague-hip hop, escuela del no menos famoso Bob Marley, cuando alguien sopló a los empresarios del evento que el nacido en Pensilvania debía hacer unas declaraciones contra el Estado de Israel (olvidando que el arte no tiene fronteras), a lo que el artista se negó de pe a pa, y es que Mateo, o sea, Matisyau, en un viaje a Israel se convirtió de raíz al judaísmo.

         La noticia del veto ha traspasado nuestras débiles fronteras, entre otras cosas porque en la actualidad existen pocas de ellas, por no decir alguna, y en los EEUU se preguntan qué está pasando en España, cuando no saben que para algunos Benicàssim no es sentimentalmente española.

         A la contra del ya famoso veto se han situado PSOE, UpyD, Ciudadanos, PP y algún “trasnochado” sionista; a favor de que Matisyau se vaya con la música a otra parte se han alineado  Podemos e Izquierda Unida, esta última quiero creer que por hacerle la pelotilla a los seguidores de Pablo Iglesias.

         Este “copo” lo voy a terminar muy pronto porque quiera Dios que la noticia no dé para más; así que solamente añadiré una reflexión, a saber: ¿quién practica el racismo: Matisyau, los emprendedores de festivales o Podemos e Izquierda Unida?

         Un servidor salvaría al del hip-hop y, con cierto temor por la avalancha de personas que se van a acordar de mi santa madre, afirmaría que, además de los obedientes organizadores, en este caso los racistas, o sea, los fomentadores del odio son IU y Podemos.

         Así lo escribo porque así lo siento, al menos en esta ocasión.


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