lunes, 3 de agosto de 2015

Ay Carmona, Ay Carmona



A Carmona, portavoz del PSOE en el ayuntamiento de Carmena y Rita Maestre, le vienen encima aguas turbulentas de traición y mal gusto, puros parámetros de la política; de tal forma es así que, tal vez, mañana nos desayunemos con el cese de Antonio Miguel Carmona como máximo representante socialista del consistorio comandado por “Ahora Madrid”, marca blanca de “Podemos”, y al que apoyó el catedrático de Economía.

         No parece mal hombre este Carmona que cuando el asunto del Prestige dijo aquello, quiero creer que en plan de broma, de “cuando queramos ganar unas elecciones hundimos otro barco, y punto”; y además, hasta ahora, ha tenido una fuerte presencia en las sectarias tertulias de televisión, y que conste que para un servidor todas lo son.

         Será sustituido probablemente por su compañera Purificación Causapié, apellido que le viene como anillo al dedo (la causa es el pie, patada, que le han pegado al bueno de Carmona), que forma parte del nuevo comité regional madrileño del PSOE que comanda la alcaldesa de un pueblo de la comunidad, Sara Hernández, y que no ha dudado un instante en obedecer a su jefe de filas, señor Pedro Sánchez.

         Todo viene desde que el señor Simancas, casta pura y dinamitera, llamase al cerrajero para que cambiase la cerradura del despacho oficial del anterior secretario general madrileño, señor Gómez, y le “birlara” su colección de miniaturas de vespas y lo mandase al infierno de la nada en política, pues nada más se supo de él, tan sólo que Carmona, ay Carmona, es amigo de él.

         Aseguran en fuentes socialistas que toda esta venganza de la patadas a Carmona en el sitio donde más duele, la dignidad, se venía urdiendo por el total fracaso electoral, fracaso que se acentúa porque el catedrático ex fraile, señor Gabilondo, obtuvo unos 80.000 votos más que el bueno de Carmona; pero otras fuentes más interesadas en envilecer al PSOE, afirman que ha sido por su intromisión en el asunto de la web municipal y por la petición de dimisión del concejal Zapata por sus tuits de humor negro en que se cachondeaba del holocausto judío y de las víctimas.

         De todas formas, y para que no exista rabieta, a Carmona le han propuesto para calentar un sillón en el Senado, pero él, con dignidad y honor, ha contestado que “tiene valor, pero no precio”, frase que le honra.

         En fin, más cosas veremos en el transcurrir de esta legislatura municipal; pero es una pena ver a Carmena sin Carmona, pues con él quedaba más mona.

         A mandar, que yo obedezco.




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