viernes, 14 de agosto de 2015

Aparcad la crisis; es feria en Málaga


Un servidor, fiel amante de mi verdad, que no tiene porqué ser la verdad, es poco amigo de ferias y feriantes, de casetas de peñas del pueblo y oficiales de instituciones políticas y profesionales, de pregones y abanderados, de la feria meona de día y de la noche luminosa, ésta última tiene pase, pero la llamada de “día”, a cuarenta grados más el terral que ha sentado sus cachas en “la ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia” y los que den de sí los cubatas y las copas jerezanas, la “odio”, con comillas y sin ellas, pues donde se ponga un buen y frío Tío Pepe en un lugar con aire acondicionado y unas exquisitas y finas lonchas de jamón con su correspondiente ración de gambas rojas de Garrucha, que se retiren el estridente y machacón sonido de los verdiales y las pesadas sevillanas, incluida la tercera que es la del piropeo bailado a la buena moza.

En este tiempo de feria de agosto en Málaga siempre me gustaba escribir un pregón, pero como este año ha sido pregonado por Pablo López, seguro que hubiese sido imposible mejorarlo porque lo suyo es cantar que, por cierto, el menda, yo, lo hago muy mal excepto cuando cante las cuarenta a más de uno y especialmente a una, y ese día eche la baba del venenillo que asola al que soy.

 Si recordáis queridos y queridas malagueña@s que estamos en crisis, o sea, más seco que una mojama con cuatro días de terral, os van a fastidiar la fiesta; de manera, que sin pensarlo más de dos veces sacad los pocos ahorrillos alcanforados que os queden y fundidlos en estos siete días bebiendo hasta llegar a ese estado en que todo se ve color rosa de ocaso divino.

Sed felices, que viene a ser lo mismo que mi deseo de que viváis la locura como única forma de conseguir la felicidad de la desenvoltura; para ello mi amiga, no compañera de partido, Teresa Porras -gracias por el arreglo de la acera de la panadería del barrio- os ha colocado la tentación a tiro de piedra; no lo penséis dos veces, caed en ella porque para eso existe a pesar de que algunos deseen que no lo hagamos.

Y qué deciros más: pues que viváis el olvido. Tenéis que olvidar, si queréis ser felices, que de aquí a nada os van a crujir con el IVA; así que a consumir sin ton ni son y mandad al carajo a la maldita crisis económica, y liaros con la primera morenaza o morenazo que veáis con ganas de guerra.

Tenéis que olvidar los tijeratazos que, una vez pasadas las próximas elecciones, os endiñarán los que gobiernen; otra cosa más,  pasad de los bancos, no de los del parque que, de aquí a nada, os servirán de asiento para mirar el sol de lunes a domingo.

Venga malagueños, sin pasaros de la cuenta, a pecar y olvidar pues es la única solución que os queda.

Ah!, si veis a Verónica en la noria, no dudad en llamarme por teléfono que allí me pondré en un santiamén: la quiero tanto.




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