jueves, 9 de julio de 2015

Lo honesto y deshonesto en política




No es mi intención realizar un alegato contra la corrupción en política, ya saben, los casos Gürtel, Púnica, EREs, Tarjetas negras, Cursos de Formación, las “pujoladas”, etc., sino poner un par de ejemplos sobre la honestidad y deshonestidad política, o sea, aquello que debe ser digno de análisis de lo que en política no debe hacerse jamás: buscar la aniquilación del presuntamente adversario.

         Alberto Garzón, candidato de IU a presidir el Gobierno de España, hace unos días visitó a Pablo Iglesias, otro candidato a lo mismo que el anterior, para proponerle la posibilidad de que ambas fuerzas políticas pudieran hacer una gran coalición de izquierdas o unidad popular, tal vez con la suma de otras formaciones, para sumar voluntades frente al PP y, tal vez, al PSOE; algo legítimo en política.

         Pablo Iglesias se negó, conforme a su estrategia para “asaltar el cielo” a tal propuesta ya que no desea a nadie extraño a su organización bajo el paraguas “morado”, para no convertir al mismo en lo que él denomina una “sopa de letras; y está en su perfecto derecho, al igual que el malagueño Garzón en proponérselo.

         Pasado unos días, Iglesias llamó por teléfono a Garzón para, a título personal y no bajo las siglas de IU, se incorporase a la lista que el primero está preparando para concurrir a las elecciones generales; Alberto, lógicamente, se negó a la sabrosa invitación envenenada del señor Pablo para dinamitar del todo a la histórica organización, de corte comunista, que es Izquierda Unida.

         La honestidad política ha imperado en la doble decisión del líder de IU, en la de entrevistarse con el de “Podemos” para aunar fuerzas y en la negativa al “caramelo” que le ofreció el eurodiputado “podemista”.

         No sé si a IU le queda larga vida a pesar de la deshonestidad política con que “Podemos”, y particularmente Pablo Iglesias, está “acuchillando” políticamente a la mencionada formación o si finalmente, como puede deducirse de algunos resultados electorales, pueda quedar disuelta del todo; pero lo que no es de recibo, por deshonesta, es el deseo del “morado” de darle garrote vil.

         De Tania, ni nombrarla ya que me corrían a gorrazos por machista.

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