viernes, 24 de julio de 2015

Juan Cassá





Aquí, por esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia, ha desembarcado, liderando en las pasadas elecciones municipales a Ciudadanos, un tal Juan Cassá al que no tengo el gusto de conocer y con el que no me importaría tomarme una o dos frescas cervezas para conocerlo algo.

         El Partido Popular que lidera Elías Bendodo se hizo con la alcaldía de la villa, y ocupó el gran sillón don Francisco de la Torre Prados, amigo de “casta” y del “candado del 78”, gracias a la abstención o al voto afirmativo de Ciudadanos; la verdad es que no recuerdo que pasó con los votos de la formación que lidera Albert Rivera.

         Pero en fin, sea por una cosa u otra, De la Torre debe la alcaldía malacitana al ciudadano Cassá, al tiempo, creo, que lo tiene algo descontrolado porque el señor Juan actúa políticamente según le dé, y le da de muchas maneras y formas.

         Ya sorprendió a izquierdas, derechas y a los de arriba y abajo, cuando a la primera de cambio largó, una vez realizadas las elecciones, que a él no le importaría ser el nuevo alcalde de la Plaza Mayor de la Gran Avenida que es la Costa del Sol.

         Sin formar gobierno de coalición con el PP se está ganando antipatías de la ciudadanía, sirve de cachondeo en la prensa malacitana y parece dispuesto a amargarle la “fiesta” al señor De la Torre el día menos pensado; está logrando con sus peripecias fantasmagóricas que hasta la izquierda apoye de vez en cuando a la propia Alcaldía.

         Un servidor no deseaba hablar de don Juan Cassá por respeto a él, a lo que representa y porque no es correcto agitar el soplillo de la discordia a niveles personales porque es de mal gusto; pero desde que la prensa local le preguntaba si se iba a decantar por apoyar a De la Torre (PP) o a María Gámez (PSOE), sus respuestas me dejaban atónito, algo parecido a como me dejó Reme, la chica de Granada, cuando maniobró para hacerse reina y señora de las letras andaluzas.

         Y me dejó atónito porque su respuesta era que él, político y matemático de pura cepa, estaba al 90% con De la Torre, y con María Gámez exactamente igual, o sea, también al 90%; imposible tal estado de ánimo ya que los porcentajes deben sumar, si no me equivoco, un orondo 100 por 100.

         Pero dado lo que estoy leyendo y el hecho de que el señor Cassá vista una buena coleta, no me extrañaría que cualquier día dé un salto de pértiga que deje a todo dios zumbado.

         Que conste que un servidor usa una ridícula coleta que casi llega a ser colita, pero que no me gustaría que el personal confundiese ambos apéndices.

         Uf!, qué calor.

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