sábado, 11 de julio de 2015

Hoy es un día muy triste para mí





Hoy es un día muy triste para mí, pero cómo se puede medir la tristeza; ¿tal vez por el número de lágrimas que podían haber navegado por mis arrugas o por la incapacidad de poder arreglar aquello que me entristece?: pues no, ya que ninguna lágrima ha brotado y porque sé que no puedo hacer nada que alivie este estado.

         A hora temprana he abierto la caja de Pandora y me he encontrado con un mensaje en el que un amigo me anuncia que otro gran amigo se encuentra sedado, ya saben, a merced de que los médicos dictaminen su adiós a la vida, a esa vida que él, en forma de versos, cantó una y otra vez de manera maravillosa.

         Cuando tal hecho suceda, otras personas comentarán que un poeta nunca muere, ya que su obra permanecerá con nosotros; vale, pero él, la persona, lo esencial, ya no se volverá a ver más y los versos, oh los versos, terminarán columpiándose entre aquellos que, de vez en cuando, seguiremos leyéndolos y los que jamás lo leyeron.

         Cuando fui desalojado del círculo de amistades que creía tener, me encontré solo y escupido por aquellos que decían ser amigos: José, pura piedra, me traicionó como ninguno, pues llegó hasta eliminarme de su idólatra muro de Fb; Carlos nunca respondió a mis mensajes y llamadas; Antonio pasó un día, igual que una pequeñísima ráfaga de frescura, por el Gran Vía para hablar de nada, pero pasó; el otro Antonio, el de la doble cara, el que envía mensajes avisando de que algunas personas no se fíen de mí porque nada más busco el halago y que media Málaga está enfadada conmigo (Málaga entera, “amigo”, pues la Málaga de los amigos cabía en mi mano) por mi forma de ser; Paco, no, pues Francisco es buena persona aunque no termina de dar el paso de tomarse una cerveza conmigo; pues bien, cuando ellos me abandonaron y sentí el dolor de la tristeza y la traición, surgió, desde otra ciudad, el hoy sedado para alentarme con su soplo de amistad a distancia, con sus llamadas, sus mensajes y esa fuerza, hoy debilitada por el fatal destino, para gritarme la griega palabra de ultreya, o sea, “más allá”, y seguí, seguimos, escribí, escribimos, sonreí, sonreímos y continuamos esforzándonos para que un “buque literario”, veinticinco años después de su botadura, siguiera navegando océanos de letras, palabras, versos, poesía y novela.

         Hoy es un día muy triste para mí, pero le echaré valor y seguiré bogando por los mares al encuentro de una estrella que pueda alcanzar para guardarla y, cuando tú ya no estés con nosotros, lanzarla al celeste universo para que tomes asiento en ella y recordar estos dos versos tuyos: “desde lejos te miro/ para tenerte cerca.”

8 comentarios:

  1. Creo uq te busco poco, pero te encuentro en los momentos cruciales.
    Besos, querida Magda.

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  2. Me uno a tu dolor, como estoy seguro que tú te unes al mío.
    El 11 de junio, Paco, iba a venir a Noches del Baratillo a presentar su antología y yo iba a presentarlo a él. A tal fin, escribí un texto que titulé "Algunas páginas". Creo que, (con la emoción nublándome los ojos te escribo esto) no lo podrá leer ni escuchar.
    Permíteme que te lo mande por privado.
    Creo que es el mejor destino que pueden tener esas páginas.
    Un abrazo Pepe.

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  3. Aquí quedan. Esperemos que no sufra. Abrazos, amigo.

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  4. Estoy de viaje y te leo veloz... Un abrazo fuerte para ti y para este amigo, a quien nunca he conocido personalmente, pero con quien tb. me carteé y era buena persona. Abrazos.

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  5. Noticia triste que se veía venir. Gran poeta y excelente persona. No lo nombramos pero es F.B. por la Fabulosa Belleza de la que nos ha hecho partícipes. Sencillo, humano y empático. José, te mando un fuerte abrazo, tal vez con él demos aún mayor sentido a nuestra compartida tristeza y a una memoria imborrable. Besos.

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