miércoles, 17 de junio de 2015

Rita Maestre y la tolerancia religiosa




No me siento para nada un ser extraterrestre si afirmo que durante años fui más religioso que creyente y que en otros tiempos me consideré más creyente en Jesús de Nazaret que religioso; ahora, ya casi en la postrimería de mi existencia, ojala que no, veo la figura del nacido en Belén muy atractiva y a la Iglesia Católica a tanta distancia de mí, que podría casi afirmar que no la diviso.

         Sirva esta declaración de principios como introducción en el “caso” de la concejala y portavoz del ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, imputada por unos sucesos acaecidos hace cuatro años en la capilla católica instalada en una Universidad Pública y por los que un juez solicita un año de prisión; vamos, que está imputada, por defender, algo desaforadamente, los principios de laicidad que deben imperar en los edificios de titularidad pública; allá el juez que estimó los hechos como constitutivos de delito.

         España es aconfesional según puede leerse en los artículos 15 y 16 del “candado” del 78, pero no laica, y que se aprobaron con el voto contrario del PSOE y la resignación del PCE; aunque lo cierto es que durante los numerosos años de gobierno del partido socialista no fueron cambiados los artículos citados, así como tampoco el Concordato con la Santa Sede.

         El pequeño asalto a la capilla, las pintadas realizadas en la misma y hasta la misma forma de entrar a “pecho descubierto” de Rita Maestre ponen, desde mi modesto punto de vista, la falta de tolerancia cívica para con aquellas personas que se encontraban en el interior del pequeño templo, no con el templo en sí.

         Lo que no entiendo muy bien, por no decir nada, son las actitudes de “Podemos” y de la alcaldesa Manuela Carmena; la de los jefes de los “Círculos morados” porque demuestran, o bien que no tienen personas de confianza para ejercer cargos políticos y echan mano de una imputada, y de la alcaldesa porque si sabía de los hechos creo que podía haber nombrado otra u otro portavoz del Consistorio.

         Lo que no vale de ninguna de las maneras es que solamente deben dimitir los “personajes” políticos imputados por corrupción, en mis cortas luces también deben hacerlo los imputados e imputadas por conducir ebrios, por violar a personas, etc., y por “asaltar” edificios públicos” y, desde luego, en pura política también los intolerantes de un lado o de otro.

         Creo que en la balanza de la alcaldesa-juez está pesando más el platillo político que el de la justicia. Sin estridencias, tan sólo por intolerancia cívica, Rita Maestre debería dimitir de su cargo de concejala ganado a pulso, igual, exactamente igual que la imputación.

         Mientras tanto Carmona, el candidato del PSOE a la alcaldía madrileña, anda dando demasiadas largas cambiadas en tan poco espacio de tiempo.

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