sábado, 13 de junio de 2015

Para todos los gustos




Agotador día de San Antonio tras leer por derecha e izquierda y con renglones torcidos la culminación de los pactos municipales de los que no tengo más remedio que escribir por aquello de la rabiosa actualidad, porque si fuese por mí describiría la víspera de los mismos en la que me vi involucrado a jugar una amigable partida de póquer de diez horas de duración con la alternancia de pérdidas y ganancias y algún que otro farol apagado por la realidad de los resultados gananciales.

         ¿Eres de derecha o de izquierda?, me preguntan insistentemente los más próximos; los observo con cariño, y sonrío. De centro no soy porque no existe tal concepto en política por más que muchos lo deseen creer; pero tampoco creo que existan las derechas e izquierdas en estado puro.

         La vida es una cuestión de valores que se mezclan en ocasiones, y puede ocurrir que en veinticuatro horas vivamos los dos sistemas en más de una ocasión; y es que por muy revolucionaria que sea la persona, si le tocan lo de uno, o cree que es de uno, lo defiende con uñas y dientes.

         Si yo escribiese que las municipales y el reparto de alcaldías las ha ganado el PP afirmarían que soy de derecha, pero si dijese que el vencedor ha sido el PSOE, además de tildarme de no sé qué, me definiría yo mismo como estúpido porque el gran batacazo, creo, o quiero creer, se lo dado el partido de Pedro Sánchez; para botón de muestra tan sólo hay que fijar la vista en Madrid donde ha obtenido el peor resultado de su historia y, sin embargo, da la sensación de haber vencido por el simple hecho de que han vencido las izquierdas, concepto plural y en plural en el que sin ningún recato se introduce.

         De manera que dejando a un lado, por supuesto el izquierdo, o sea, las “mareas”, los “ahora”, y los del “sí se puede” que, con gran visión política, se han camuflado entre los vencedores en las grandes ciudades -me refiero esencialmente a Madrid y Barcelona-, han vencido los ciudadanos que han sobado en ese día de San Antonio el bastón de mando.

         Ustedes jueguen la partida de póquer de averiguar la identidad política de los alcaldes que alzaron ese bastón y el número de ellos les dará el partido vencedor, pues yo, tras la partida de póquer que jugué ayer, soy incapaz de saber la identidad del ganador.

         Venga, a entretenerse que hay para rato.

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