domingo, 14 de junio de 2015

Medio en broma o medio en serio




Lógicamente, haciendo honor al título de este “copo” cada lector puede  y debe averiguar lo que es broma y lo que es serio; serían, pues, estas líneas como un juego para, durante unos instantes, averiguar lo que es riguroso y/o cómico.

         A Zapata -no confundir con el gran Emiliano- el de “Podemos”, reconvertido en concejal de Cultura por Madrid bajo la marca de “Ahora Madrid” que comanda la magistrada Carmena, ya alcaldesa de la villa de Reino, por ahora, de España, le han cogido con la leche de los twitters enviando, dice su Señoría, unos mensajes de humor negro sobre ciertas bromas al holocausto judío perpetrado por los nazis de Hitler y las “hazañas” de los terroristas de ETA; ello ocurrió hace unos tres o cuatro años, pero claro las hemerotecas existen para que las “bromas” sean eternas.

El personal opositor, ya saben, el PP y Carmona, socio este último de Carmena, han pedido que Zapata dimita de concejal; la ex magistrada Carmena que de leyes debe saber un rato largo, sabrá, digo yo, si lo escrito por Zapata es delito, injuria o broma, y con arreglo a su buen entender y saber debería tomar una decisión como alcaldesa; un servidor, que de leyes no sabe nada, aboga de momento para que le retiren la Concejalía de Cultura, y así empezaremos a creer que estamos ante un real cambio de comportamiento político.

En la otra gran urbe, la Barcelona de Ada Colau, el jefe de la policía local, señor Amadeu Recasens, dependiente directamente de la alcaldesa, aboga, según leo con sorpresa, por la formación de un ejército catalán no ya para defensa de los enemigos exteriores dice el “pacifista”, sino para atajar los posibles problemas internos que se puedan producir; es por ello que apuesta por una especie de Gendarmería francesa bien pertrechada de armamentos y otros objetos disuasorios.

Da la casualidad que el señor Recasens es muy conocido por la Venezuela “chavista” -ya estamos de nuevo con la matraca- porque en el año 2012 intervino como ponente, en Caracas, en una especie de Mesa Redonda sobre “Izquierdas y Políticas Públicas de Seguridad Ciudadana”.

En fin, todas estas “chiquilladas” tienen la importancia que se les quiera dar; por ejemplo el ex ministro Gallardón no le dio ninguna cuando Pablo Soto, hoy concejal de Carmena por Madrid, envió estas dos leches de twitters: “Y para mi próximo truco necesitaré una guillotina, una plaza pública y a Gallardón”, continuando un par de meses después con este otro: “yo no puedo aseguraros que por torturar o matar a Gallardón se vaya a cambiar toda esta historia, pero por probar no perdemos nada” (2013).

Ustedes, amigos y menos amigos, se lo toman como les apetezca, pero creo que no estamos para tantos juegos malabares; o sí.

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